Algunos lugares en la ciudad y provincia de Salamanca

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A este viaje le dediqué cuatro días de puente, incluida la fiesta nacional de España, 12 de octubre. Esta vez no fui solo, sino con amigos, y es fácil entender que el programa cultural se diluyó con los minutos agradables de conversaciones, desayunos, comidas, cenas a mayor medida en comparación con lo que sucede en mis escapadas individuales.

Siempre interesado por las leyendas históricas, convencí a mis compañeros de viaje hacer una parada especial en el camino de Salamanca. Este lugar, ya mencionado en otra publicación, es el pueblo de Baños de Cerrato en la provincia de Palencia. Aquí está la iglesia más antigua de España que se ha mantenido en pie hasta nuestros días (San Juan de Baños). Cuenta la leyenda que un rey visigodo se curó de una dolencia renal bebiendo agua de la fuente que hay aquí. Hoy en día en este lugar la tierra sigue arrojando aguas de sus entrañas con generosidad. Rellené aquí una botella de cinco litros para poder beber el agua «real» durante todo el viaje. Hay que decir que el agua de Baños de Cerrato posee un sabor agradable, no tiene olores extraños, y al parecer es ligeramente diurética.

Gente al lado de una fachada iluminada por el sol, la fachada está decorada con conchas de piedra.
Casa de las Conchas

Ya en Salamanca, ocupamos la habitación que habíamos alquilado en un piso particular, y enseguida salimos a tomar contacto con la ciudad. No vendrá mal describir el camino que recorrimos esta vez y volveríamos a hacerlo en múltiples ocasiones en adelante. Entonces, dejamos el museo del automóvil y el río Tormes atrás y la Casa Lis a mano derecha y superamos una pequeña cuesta. Esta última nos llevó hasta los muros de la Catedral. La plaza delante de la catedral da origen a la Rúa Mayor, la principal calle peatonal en el casco histórico. En poco tiempo llegamos a otra plaza. A la izquierda vimos un palacio cuya fachada está adornada con conchas artificiales. De ahí el nombre del palacio: Casa de las Conchas. El edificio fue erigido en el siglo XVI como vivienda nobiliaria. Detras de él se alzan las torres de las Clerecías. La historia de este monumento religioso está ligada a la Compañía de Jesús, que patrocinó la creación de un gran número de establecimientos educativos. Hoy en día el edificio pertenece a la más joven de las universidades salmantinas, la Universidad Pontificia.

Fachada de un edificio que se levanta sobre la plaza llena de gente
Plaza Mayor

Al llegar hasta el otro extremo de la Rúa, no es difícil encontrar una de las entradas a la monumental plaza Mayor. Semejantes plazas, que están rodeadas de edificios porticados y con balcones, se encuentran por toda España. La plaza Mayor de Salamanca es una de las más grandes y bellas entre sus «hermanas». Medallones con los retratos de algunos gobernantes importantes de España embellecen los arcos de los pórticos. Al lado de la plaza Mayor se puede ver el mercado construido en el estilo modernista.

De este modo, en el primer día nuestro contacto con la ciudad se limitó a un paseo breve. Un rito que hicimos entonces está generalizado entre toda la gente que visita la ciudad. Antes de describirlo tenemos que mencionar y destacar que Salamanca históricamente ha sido una ciudad universitaria, y su universidad medieval se convirtió en uno de los más antiguos e influyentes del país. Aquí estuvieron muchas personalidades del Siglo de Oro español, pero también las de otros tiempos.

Fachada con abundantes adornos y plaza delante de ella
La fachada histórica de la universidad

Volvamos, sin embargo, a las humildes huellas dejadas por nosotros. Como otros tantos turistas, pisamos la plaza delante del edificio histórico de dicha universidad medieval. El estilo de la fachada, plateresco, condiciona la abundancia de escultura y ornamento. Hay una pequeña figura que, siguiendo supuestamente a una tradición de los estudiantes de Salamanca, cualquier persona tiene que encontrar con la mirada. A esta tarea tan divertida se dedica la multitud de turistas. ¿En qué consiste la imagen codiciada por todos? Es una pequeña rana o sapo de piedra, y simboliza los defectos y pecados humanos.

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El segundo día del viaje resultó ser el más activo. Fuimos al sur de la provincia de Salamanca, a la zona le la Peña de Francia. La geografía dice que en el mejor caso esta cadena montañosa debería llevar el nombre de Portugal, ya que el país más occidental del Viejo mundo está a escasa distancia de aquí. No obstante, se impuso el criterio histórico en la selección del nombre: fueron gentes de la actual Francia las que participaron activamente en la reconquista de estas tierras a los musulmanes, y después en su repoblación.

Dos torres destacan en el grupo de casas situadas en la cima de un monte. Todo está rodeado de vegetación verde
Vista sobre Miranda del Castañar

Comimos en el pueblo de Miranda del Castañar, y fuimos a explorar sus calles centenarias ya habiendo combatido el hambre. El casco histórico de Miranda está situado sobre un promontorio alargado. Dos torres dominan sobre él: la del castillo medieval y la de la iglesia. A menudo vemos anuncios de venta de miel, notamos unas colmenas justo debajo de los muros del castillo. Las callejuelas que bajan por ambas vertientes de la loma se abren paso entre casas de arquitectura popular, y estas se apoyan sobre carcasas de madera, que muchas veces están a la vista. El terciopelo verde de la sierra se alza a lo lejos creando un entorno privilegiado. Falta por decir que Miranda es «del Castañar» con fundamento: recorriendo las carreteras de la zona, vimos muchos castaños llenos de sus frutos comestibles.

Gente caminando por la calle. Más adelante está la torre del castillo
En Miranda del Castañar

Ahora nuestro destino es un pueblo a contados kilómetros de Miranda. Su nombre es Mogarraz. Al superar un atasco en la carretera estrecha nos encontramos con otro problema, el del aparcamiento. Afortunadamente, detectamos un sitio libre al lado de una tienda de jamón. Entre toda la información que hay en internet sobre Mogarraz destaca una iniciativa llevada a cabo en el pueblo. Consiste en adornar las fachadas de las casas con retratos de sus antiguos habitantes. La propia idea y su implementación se inscribieron bien en el espíritu medieval de Mogarraz. Pero el efecto de los retratos no es lo único que impresiona. El pueblo baja por la ladera, por tanto se convierte en una estructura con muchos niveles superpuestos. Más misterio le confieren los pasadizos debajo de los edificios, en los cuales se convierten tramos de muchas callejuelas. En el pueblo nos topamos con múltiples fuentes de agua. Por supuesto, yo bebo de una que tiene un cartel «Sin garantías sanitarias» en la parte alta de Mogarraz.

Una casa construida en entramado de madera. Tres retratos en sus paredes.
Casa con retratos en Mogarraz

Ahora vamos en la dirección del país vecino, Portugal, para hacer una incursión en el otro lado de la frontera. Antes del crepúsculo cruzamos el punto de control fronterizo que se encontraba totalmente desierto. La palabra PORTUGAL, rodeada de las estrellitas de la Unión Europea, se leía sobre el fondo azul de la señal de tráfico. Más abajo figuraba el nombre del poblado, Vilar Formoso. A unos doscientos metros dentro del territorio portugués había un restaurante y tienda de regalos. Hicimos un selfie teniendo de fondo la señal que llevaba el nombre del país.

Afortunadamente, al cruzar la frontera por tierra no hizo falta enseñar los papelitos recién inventados por los políticos, que certifican la ausencia de infección en la mucosa o que ciertas sustancias han sido inyectadas en el brazo. Nada impedía que nos diéramos una vuelta por la franja fronteriza del país de Vasco da Gama y Cristiano Ronaldo.

Una calle con edificios históricos gira a la derecha
En Mogarraz

Llegó la oscuridad, aunque en el horizonte no terminaba de apagarse el atardecer. Desembarcamos en el pueblo pequeño de Malhada Sorda a diez-veinte kilómetros del control fronterizo. Una de las primeras cosas que vimos fue la iglesia parroquial. Al lado de la iglesia había unas indicaciones que ayudaban a orientarse en busca de los lugares de interés. El más importante de todos es el santuario de la patrona de este lugar, Nossa Senhora da Ajuda. Curiosamente, en una de las flechas se leía «sinagoga». Aquí no puede haber una sinagoga moderna,— pensé — los judíos fueron expulsados de aquí (igual que de España) en los siglos XV-XVI, y ahora es un pueblo demasiado pequeño para tener una comunidad judía nueva. Por lo tanto, la sinagoga debe de ser un monumento medieval. Al final esta conjetura se confirmó.

Fachadas desconchadas, tejados. Montes llenos de bosques verdes en el fondo
En la parte alta de Mogarraz

Durante cuarenta minutos aproximadamente estuvimos paseando por las calles desiertas sumidas en un total silencio. Lo interrumpía a ratos el ladrido de los perros que nos habían detectado como intrusos. Sí, había gente también: en las dos cafeterías que vimos, así como varias personas en pleno centro del pueblo. Cenamos en el restaurante fronterizo ya mencionado antes, después de la cena volvimos a Salamanca.

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Hacía falta dedicarle tiempo a la ciudad de Salamanca también. Yo personalmente ya la había visitado antes, pero igualmente quería ver algunos monumentos de nuevo. Por supuesto, visitamos la catedral. Al entrar en el templo principal de Salamanca el turista puede descubrir dos catedrales al mismo tiempo. Las catedrales Vieja y Nueva están conectadas entre sí en un conjunto que se ve desde fuera como algo sólido (por lo menos para una persona no muy enterada de la historia de arquitectura). La Catedral Vieja está dedicada a Santa María de la Sede y es un ejemplo de la transición del románico al gótico. La Catedral Nueva, o la de la Asunción de la Virgen, pertenece al estilo gótico tardío. Sus bóvedas son mucho más altas y las decoraciones más ricas. Los turistas pueden subir al triforio de la Catedral Nueva, así como pasear por una plataforma en el tejado de las catedrales, disfrutando de las vistas sobre Salamanca. Obedeciendo las señales del semáforo que separan los turnos de subida y bajada por la estrecha escalera de caracol, se puede ascender al campanario.

Plataforma ricamente adornada con ornamentos de colores. Encima de ella está el órgano cubierto de pinturas
Uno de los órganos más antiguos sobre la plataforma mudéjar

También este día visitamos la modernista Casa Lis, en cuyas paredes vimos la exposición del museo de Art Nouveau y Art Deco. El propio edificio con sus cristaleras modernistas, el ambiente en su interior, la música del límite de los siglos XIX y XX que suena en las salas, nos sumerge en la vida de aquella era industrial, especialmente en la vida que llevaba la parte burguesa de la sociedad. Los cuadros, dibujos, estatuas, muñecos, todo esto expresa (o más bien así lo percibió mi visión de ignorante) el interés hacia las pasiones humanas, además las pasiones a menudo se encarnan en su forma extrema, exagerada. Se adivina el carácter febril de la vida a principios del siglo pasado, cuando avanzaba a toda máquina la actividad capitalista, aunque con ella lindaba la pobreza, los conflictos armados cada vez más violentos, cierta decadencia emocional y ruptura de las costumbres. Por supuesto, lo que acabo de decir es meramente una opinión de una persona ignorante. Lo mejor sería que el lector viera la exposición del museo con sus propios ojos y consultase la información sobre ella que proviene de los estudiosos del arte e historiadores.

Cúpulas y pináculos de las Catedrales
Detalles de la parte superior de las Catedrales

En la víspera de la Fiesta nacional la fachada más grande de la plaza Mayor se iluminó con los colores de la bandera española: campos horizontales rojo, amarillo y otra vez rojo. Como ya he dicho, debido al carácter conjunto, amistoso de este viaje, mucho tiempo se dedicó al consumo de la gastronomía, así como a la contemplación de la vida de la ciudad desde las terrazas. Evitaré contar sobre estos momentos para no entrar en detalles de poco valor. La mañana siguiente iniciamos el camino de vuelta, finalizando así este viaje polifacético, rico en impresiones.

Избранные места в городе и провинции Саламанка

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Этой поездке я посвятил четыре выходных дня, включая Национальный праздник Испании (12 октября). Путешествовал в этот раз не один, а с друзьями, и нетрудно догадаться, что культурная программа разбавилась приятными минутами бесед, завтраков, обедов и ужинов значительно больше, нежели в одиночных моих поездках.

Как любитель исторических преданий, я убедил товарищей сделать особенную остановку по пути в Саламанку. Место это, уже упомянутое мною в другой записке, — это село Баньос-де-Серрато (Baños de Cerrato) в провинции Паленсия. Там стоит старейшая в Испании дошедшая до нас в целости церковь (Сан-Хуан-де-Баньос). Теперь о предании. Гласит оно, что водой из здешнего источника излечился от почечного заболевания один вестготский король. И поныне в этом месте земля щедро извергает струи воды, и я набрал из родника пятилитровую бутылку, дабы пить «королевскую» воду на протяжении всей поездки. Нужно сказать, что обладает вода из Баньос-де-Серрато приятным вкусом, не имеет посторонних запахов, а также, похоже, отличается мягким мочегонным свойством.

Люди на фоне освещённого фасада с каменными ракушками.
Каса-де-лас-Кончас

Уже в Саламанке мы заняли снятую нами комнату в частной квартире и сразу же пошли знакомиться с городом. Не будет лишним обрисовать путь, проделанный нами в тот раз и повторённый многократно впоследствии. Итак, мы оставили Музей автомобиля и реку Тормес позади, а дом Лиса (Каса-Лис) — справа, а сами преодолели небольшой подъём, приведший нас к стенам собора. Из площади перед собором вытекает Руа-Майор (Rúa Mayor) — главная пешеходная улица старинной Саламанки. Вскоре на пути появляется ещё одна небольшая площадь. Слева виден дворец, фасад которого покрыт рукотворными ракушками. Он так и называется — Дом с ракушками (Каса-де-лас-Кончас, Casa de las Conchas). Здание было возведено в XVI веке как жилище аристократического семейства. За ним возносится своими башнями величественное здание — Клересиас (las Clerecías). Его история связана с Орденом иезуитов, под чьим покровительством когда-то создавалось большое количество передовых образовательных учреждений. Ныне здание принадлежит более молодому из двух университетов Саламанки — Универсидад-Понтифисиа.

Фасад здания, возвышающегося над площадью, заполненной людьми
Площадь Майор

Дойдя до конца улицы Руа-Майор, нетрудно найти один из входов на монументальную площадь Майор (plaza Mayor). Такие площади, окружённые зданиями с портиками и балконами, встречаются по всей Испании. Площадь Майор в Саламанке — одна из самых больших и красивых среди своих «сестёр». Медальоны с портретами выдающихся деятелей Испании украшают арки её портиков. Рядом с площадью Майор выделяется рынок, возведённый в стиле модернизма.

Итак, в первый день, по прибытии в город, наше с ним знакомство ограничилось ненавязчивой прогулкой. Один обряд, совершённый нами тогда, повторяется всеми гостями города. Прежде чем описать его, мы обязаны упомянуть и подчеркнуть, что Саламанка — это исторически университетский город, чей средневековый университет стал старейшим и влиятельнейшим в стране. Здесь бывали важнейшие деятели Золотого века испанской культуры, и не только его.

Фасад с обилием резных украшений и площадь перед ним
Старинный фасад университета

Вернёмся же к тем скромным следам, что оставили мы. Подобно множеству туристов, мы потоптались по площади перед фасадом исторического здания того самого средневекового университета. Стиль фасада — платереско — диктует обилие скульптуры и резьбы. Есть одна маленькая фигурка, которую, якобы следуя традиции студентов Саламанки, должен отыскать взглядом каждый. Сим забавным делом занята толпа туристов. Каков же образ искомого всеми изваяния? Это маленькая каменная лягушка или жаба, а символизирует она человеческие грехи и пороки.

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Второй день поездки стал наиболее активным. Мы направились на юг провинции Саламанка — в район горной цепи Пенья-де-Франсиа (Peña de Francia, «горы Франции»). По соображениям географии, в лучшем случае хребет носил бы имя Португалии, ведь отсюда рукой подать до самой западной страны Старого Света. Тем не менее, в имянаречении взяли верх соображения исторические: именно выходцы из нынешней Франции активно участвовали в отвоевании этих земель у мусульман, а после того — в их заселении.

Две башни выделяются из группы домов, расположенной на вершине горы. Всё утопает в зелени.
Вид на село Миранда-дель-Кастаньяр

В селе под названием Миранда-дель-Кастаньяр (Miranda del Castañar) мы отобедали, и уже сытыми начали исследование его старинных улочек. Исторический центр Миранды растянут по удлинённой возвышенности. Господствуют над ним две башни: башня старинного замка и колокольня церкви. То и дело встречаем объявления о продаже мёда и видим ульи под самими стенами замка. Улочки, что спускаются по обе стороны от гребня возвышенности, обступают дома здешнего народного зодчества, опирающиеся на деревянные каркасы, часто оставленные на виду. Вокруг величаво возносится зелёный перелив горного хребта. Остаётся заметить, что Миранда — не даром «де-Кастаньяр»: в лесах вокруг села мы видели, проезжая по дорогам, немало увешанных съедобными плодами каштанов.

Люди идут по улице. Впереди — башня крепости.
В Миранде

Теперь цель наша — село в считаных километрах от Миранды. Называется оно Могаррас (Mogarraz). Едва преодолев сумятицу на узкой дороге, в него ведущей, обнаруживаем другую трудность — припарковаться. К счастью, находим пустое место возле магазина хамона. Из сведений, подаваемых о Могаррасе в интернете, бросается в глаза одна инициатива, воплощённая в селе. Состоит она в развешивании на домах исторического центра стилизованных портретов их ушедших обитателей. Сама идея и свежесть её исполнения хорошо вписались в средневековый дух Могарраса. Однако портреты — не единственное, что завораживает. Село спускается по склону горы, благодаря чему становится многоуровневым. Ещё больше таинственности придаёт селу обилие коридоров под зданиями, в кои часто превращаются улочки. В селе находим немало источников воды. Я, конечно же, пью из источника, рядом с которым красуется табличка «Без санитарных гарантий», в верхней части села.

Фахверковый дом с тремя портретами на фасаде
Дом с портретами в селе Могаррас

А теперь мы мчимся в сторону соседней Португалии, чтобы совершить небольшое вторжение по ту сторону границы. Перед началом сумерек мы пересекли пустынные пограничные ворота. Слово PORTUGAL, окружённое звёздочками Евросоюза, читалось на синем фоне дорожного знака. Ниже — название населённого пункта — Вилар-Формозу (Vilar Formoso). Метрах в двухстах вглубь португальской земли работал ресторан и сувенирная лавка. Мы сделали «селфи» на фоне знака с именем страны.

К счастью, при пересечении границы по суше не потребовалось предъявлять новомодных бумажек об отсутствии заразы на слизистой оболочке или о том, что в плечо были введены определённые вещества. Ничего не препятствовало нам проехаться с ветерком по приграничной полосе страны Васко да Гама и Криштиану Роналду.

Улица со старинными домами поворачивает вправо
В селе Могаррас

Наступила темнота, хоть на горизонте ещё не полностью угасло зарево. А мы высадились в маленьком селе Мальяда-Сорда (Malhada Sorda) в десятке-двух десятках километров от пункта пересечения границы. Нас встретила парафиальная церковь; около неё стрелки указателя помогали найти путь к достопримечательностям села. Важнейшая из них — храм покровительницы этого места — Богоматери Помощи (Nossa Senhora da Ajuda). Забавно, что одна из стрелок содержала надпись «синагога». Современной синагоги здесь быть не может, — думал я, — евреи были изгнаны, как и из Испании, на рубеже XV-XVI вв., а ныне это слишком маленькое село, и существование новой иудейской общины здесь маловероятно. Следовательно, синагога должна быть средневековым памятником. Так оно и оказалось.

Облупленные фасады, черепичные крыши. Вдали — горы.
В верхней части Могарраса

Минут сорок мы гуляли по пустынным улицам, погружённым в полнейшую тишину. Её нарушал порою лай собак, что почуяли нас, незнакомцев. Да, были и люди — в двух кафе, мимо которых мы проходили, а также несколько человек на улице в самом центре села. Мы поужинали в упомянутом ранее приграничном ресторане, затем вернулись в Саламанку.

***

Стоило уделить время и городу Саламанке. Что касается лично меня, то я уже здесь бывал, тем не менее, хотелось увидеть какие-нибудь достопримечательности вновь. Конечно, мы посетили собор. Зайдя в главный храм Саламанки, турист может открыть для себя сразу два собора — Старый и Новый. Старый и Новый соборы соединены друг с другом в хитрый ансамбль, который снаружи видится как единое целое (по крайней мере, неискушённому взору). Старый собор (Catedral Vieja) посвящён Святой Марии (Santa María de la Sede) и служит примером перехода романского стиля в готический. Возвели его в XII в. Новый же собор, Собор Вознесения Девы Марии (Catedral Nueva, Catedral de la Asunción de la Virgen) — позднеготический, своды его намного выше, а убранство — гораздо богаче. Туристам доступен подъём на трифорий Нового собора, также можно походить по крыше, любуясь видами Саламанки. Затем, повинуясь сигналу светофора, регулирующего очерёдность спуска и подъёма по узкой винтовой лестнице, можно взойти на колокольню.

Опора с богатым цветным орнаментом. На ней — расписной орган
Старейший орган на опоре в стиле мудехар

Ещё в этот день мы посетили модернистский дом Лиса (Casa Lis) и видели экспозицию музея Ар-Нуво и Ар-Деко в его стенах. Само здание с модернистскими витражами, обстановка в нём, музыка стыка XIX и XX веков, звучащая в залах, погружает нас в пучину жизни той индустриальной эры, особенно в жизнь буржуазной части общества. Картины, рисунки, статуэтки, куклы — всё это выражает (вернее, так это воспринял мой несведущий взгляд) интерес к человеческим страстям, притом страсти часто воплощены в своей крайней, преувеличенной форме, на грани надрыва. Угадываестя лихорадочная природа жизни начала прошлого века, где кипела направленная на рост капиталистической экономики деятельность, но с ней соседствовала бедность, разгоравшиеся всё более военные конфликты, определённая упадочность и слом моральных устоев. Впрочем, подчёркиваю, что это всего лишь видение непросвещённого человека; лучше всего, чтобы читатель сам осмотрел экспозицию музея Ар-Деко и Ар-Нуво в Саламанке и обратился к сведениям о ней от знающих людей — искусствоведов и историков.

Купола и пинакли соборов
Детали верхней части соборов

В ночь на Национальный праздник 12 октября главный фасад на площади Майор засветился цветами испанского флага — красным, жёлтым и ещё раз красным горизонтальными полями. Как я уже сказал, по причине дружеского, совместного характера этой поездки немало времени было отдано чревоугодию, а также созерцанию жизни города с террас заведений. Опускаю рассказ о таких мгновениях, дабы не вдаваться в малоценные подробности. На следующий день, перед полуднем, мы устремились в обратный путь, поставив точку в этой многогранной поездке, столь богатой впечатлениями.

Incursión turística en Tarragona

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Entre todas las publicaciones en las cuales intento transmitir mis recuerdos de los lugares visitados, ya le he presentado al lector los textos dedicados a Toledo, centro de la Hispania visigoda, y a Córdoba, capital del emirato, después califato islámico en la Península ibérica. Este texto será el tercero en esta serie, ya que aquí hablaré de otra ciudad importantísima, esta vez para la Hispania romana. En aquellos tiempos remotos la ciudad se llamaba Tarraco, mientras que hoy en día se conoce como Tarragona.

Es habitual decir que el Imperio Romano cayó al ser invadido por las huestes de los bárbaros. Nuestra visita a Tarragona también sera una incursión bárbara. Es una incursión, porque invadiremos este rincón del Mediterráneo tan sólo durante dos días. Es bárbara, porque nuestro objetivo es saquear cuanto podamos, aunque se tratará de riquezas no materiales, y las capturaremos con la ayuda de los cinco sentidos humanos. Para un ataque turístico no hacen falta carros de guerra, máquinas de asalto, ni siquiera tanques: los suplirá el tren de alta velocidad desde Zaragoza.

Sobre las diez de la mañana llegamos a la estación de Camp de Tarragona. La estación recibe los trenes bastante lejos de la Tarragona portuaria, por lo tanto tendremos que utilizar el servicio de autobuses para acercarnos al destino.

Figura de bronce que representa una torre compuesta de cuerpos humanos
Escultura de los castellers

El autobús nos trajo a la estación situada cerca de la plaza grande y redonda que se llama Imperial Tàrraco. Desde la plaza arranca hacia el mar la avenida de la Rambla Nova. Ahora mismo nos encontramos al lado del monumento de los castellers, acróbatas populares catalanes. Las figuras humanas de bronce, imitando a sus prototipos vivos, han construido una torre. Unas figuras tienen sus pies sobre los hombros de otras. Los turistas se detienen en este lugar para hacer una instantánea de la escultura y de sí mismos. Es hora de dirigirnos hacia la costa por la Rambla. Al caminar un tiempo breve, giraremos a la izquierda, ya que justo allí, en el casco antiguo, nos espera la mayor parte del legado romano.

El cielo está despejado. El sol ilumina la plaza de la Font con luz brillante. El ayuntamiento de Tarragona ocupa uno de los lados del rectángulo. Son horas matutinas. Los camiones descargan las mercancías necesarias para las cafeterías de la plaza.

Patinete eléctrico con las ruinas del circo romano de fondo.
La antigua Roma se encuentra con el siglo XXI

Abandonamos la plaza de la Font por el lado contrario al ayuntamiento. Las fachadas de colores tiernos, iluminadas por el sol, componen la imagen de una despreocupada ciudad costera. Aquí mismo, sin buscar nada, ¡nos topamos con el esqueleto de la Tarraco desaparecida en la eternidad! A mano izquierda se ve una calle paralela a la que estamos recorriendo. Se encuentra a una mayor altitud. Y en la ladera que baja hacia nosotros sobresalen unos enormes escalones de piedra. ¡No es otra cosa que una parte de la grada que perteneció al circo romano! Si caminamos un poco más, podremos visitar la parte del circo que mejor se ha conservado y está convertida en museo.

En las galerías del circo

Acabamos de entrar en las galerías de esta construcción del pasado lejano. Sus bóvedas están hechas de hormigón romano, opus caementicium. Las paredes están cubiertas de pequeños sillares de piedra, como si fueran azulejos. Desde el mirador encima de las galerías, y luego desde el tejado que cubre la Torre del Pretorio disfrutamos de las vistas sobre el mar y sobre Tarragona. La Torre del Pretorio fue edificada en los tiempos de la dominación romana, y en la Edad media se convirtió en palacio de los reyes aragoneses. Respectivamente, se reconstruyó y se adaptó al nuevo uso.

Una torre antigua, una larga bandera catalana cuelga de su muro.
Torre del Pretorio

En el primer instante la mirada capta el cuerpo de la catedral que ocupa el alto. En el lado contrario, más abajo del monumental circo, se instaló en la roca otro lugar de ocio de los romanos, el anfiteatro. Más allá el mar azul lo abraza todo, a lo lejos han parado o navegan muy despacio unos barcos portacontenedores. El mar está cerca. El ruido rítmico de las olas se oye incluso aquí, en el tejado de la torre. No lo silencia el bullicio de la vida urbana ni el tráfico por la milenaria Vía Augusta. Con la cara hacia el mar, a mano derecha vemos a lo lejos las estructuras portuarias y grúas. Si nos damos la vuelta, la mirada se encuentra con un conjunto grande de casas, algunas de ellas están pintadas y otras guardan el color de la piedra. Las azoteas de muchas casas están preparadas para que sus dueños puedan pasar ahí las calurosas tardes y cálidas noches.

Es la costa mediterránea, y no parece extraño que el aire esté saturado de calor húmedo. No obstante, la temperatura aún no sale mucho del rango de comodidad. Bajamos hacia el anfiteatro. En el parque que linda con este monumento romano pasean locales y turistas. El guía le cuenta la historia de este lugar a un grupo numeroso de visitantes.

Las ruinas del anfiteatro, detrás de ellas se ven edificios modernos, a mano derecha aparece el mar
Anfiteatro romano

Una parte de las gradas del anfiteatro está hecha en la roca, y la parte restante está edificada. Una fracción importante de las gradas está reconstruida en las décadas no tan lejanas, puesto que hasta el siglo XX el anfiteatro estuvo oculto bajo una capa de tierra y en medio de edificios más tardíos. La arena está rodeada de piedras con letras talladas en ella. Son restos de la cornisa que mencionaba el nombre del emperador en cuyo reinado se llevó a cabo una reconstrucción de este lugar de entretenimiento cruel. Aquí se celebraban luchas de gladiadores, luchas con animales… Los carteles marcan el lugar ocupado en el pasado por el santuario de Némesis, aunque aquí hay algo que llama más la atención…

Por supuesto, son las ruinas de planta de cruz que se ven en medio de la arena. Semejante a un árbol joven que crece desde el tronco de un gigante caído hace mucho tiempo, justo en medio del anfiteatro abandonado apareció una iglesia cristiana (siglos VI-VII). El lugar se eligió por una razón muy importante: hacía tres siglos, cuando los cristianos aún estaban perseguidos, en el anfiteatro fue ejecutado el obispo Fructuoso y sus diáconos Augurio y Eulogio. Hasta hoy se veneran como santos cristianos. Un templo visigodo en honor de los tres mártires cedió el lugar a una iglesia románica con la advocación de Santa María del Milagro. Probablemente, a raíz de su cercanía a la iglesia, el mismo nombre, Miracle, lo tiene… la playa que queda más abajo, detrás de la línea del ferrocarril. Justo ahora estaría bien refrescarse en el agua marina, lavar el sudor de la piel.

Barco rojo bajo la bandera española
Un barco de Salvamento Marítimo

Después del baño pasearemos por la zona portuaria. Caminando cerca de los tinglados disfrutaremos de las vistas sobre los yates, un barco de Salvamento marítimo, y muchas otras embarcaciones. Al salir del puerto nos esperarán unas fachadas coloridas que forman una fila a lo largo del paseo marítimo. Es el barrio de El Serrallo. Amarrados a los diques, se ven muchos barquitos y lanchas de los pescadores. Las plantas bajas de los edificios sirven de locales para los restaurantes, estos además han ocupado parte del camino peatonal para desplegar sus terrazas. Por aquí habrá una mesa libre para nosotros también.

Fachadas y terrazas
El Serrallo

Después de comer nos tocará entrar en el hostal, luego visitar la catedral de Tarragona, una de las más bonitas, grandes y antiguas en Cataluña. Por el camino de nuevo veremos la muralla romana. Un lugar imprescindible es la plaza de Pallol, foco que concentra el patrimonio histórico y la belleza de una ciudad medieval catalana. La catedral de Tarragona se erigió en el siglo XII, su estilo se enmarca en la transición del románico al gótico.

Portada gótica con esculturas de santos. Todo está iluminado por el sol de la tarde
Portada de la catedral de Tarragona

Las capillas y la decoración del interior son góticas o de estilos posteriores. Destaca por su belleza y armonía el pórtico del claustro. El el capitel de una de las columnas se puede ver una escena humorística que representa la procesión de las ratas que llevan a un gato muerto o dormido.

Tarragona fue fundada por los antiguos romanos (aunque claro, en un lugar ya poblado) en el siglo III a. C. El poblado sirvió como fortaleza en la guerra contra los cartagineses. Los romanos conquistaron toda la península Ibérica y convirtieron a Tarragona en la capital de la provincia llamada Hispania Citerior (Hispania Próxima).

Tres figuras de santos en una pintura mural desgastada por el tiempo
Pintura mural en la catedral

Cuando el Imperio Romano cayó en el olvido, a Tarraco le tocó una época de decadencia. La ciudad no destacó mientras pertenecía a Al-Ándalus islámico, aunque tras unirse a la corona de Aragón y al condado de Barcelona logró recuperarse demográfica y económicamente, pero, claro está, jamás recuperó la importancia que gozó en la antigüedad.

Fachadas de casas y una calle estrecha que gira
Calle en el casco histórico

Por hoy nos queda recorrer el llamado Paseo arqueológico, unos 700 metros en paralelo a la muralla romana al pie de sus torres. Ahí nos sorprenderá el crepúsculo. Ahora se puede callejear por la Tarragona histórica, observar cómo pasan esta tarde noche de sábado sus habitantes contemporáneos, cómo juegan sus niños alrededor de las milenarias ruinas romanas.

Vista sobre una torre romana iluminada por la noche
Una torre de la muralla romana

En la habitación del hostal encontramos a un estudiante italiano que va a hacer las prácticas en un hospital cercano, a un español de mediana edad, así como a dos argentinas que están estudiando en Madrid y viajando por España.

El repliegue

Ha llegado el segundo y último día de nuestra incursión en Tarragona. Lo empezaremos con un desayuno y otro paseo sin prisa por el casco histórico. Aquí notaremos (y no es la primera vez) que algunos rasgos bárbaros medievales no sólo los poseemos nosotros, sino la propia Tarragona también. El mejor ejemplo que lo demuestra es la utilización de lápidas romanas para decorar algunas fachadas. Ayer, en una de las calles que baja desde la catedral, vimos un bar que tenía una placa de mármol con una inscripción en latín al lado de su puerta. Y ahora estamos frente a un palacio nobiliario que presume de varias lápidas romanas y judías en su fachada.

A través de la puerta se ven los clientes del bar. A mano derecha de la puerta hay una lápida romana incrustada.
Bar con una lápida romana

Por el portal de Sant Antoni abandonamos la Tarragona fortificada, antigua y medieval. Un cartel grande que reza «Construyendo el barrio construimos la República» se ve a través del hueco de dicho portal. La palabra República, claro está, se refiere a la Cataluña independiente tan deseada por los nacionalistas catalanes. Nosotros, que no queremos sumergirnos ahora en la política, elegimos sumergirnos en las aguas mediterráneas; para ello vamos a bajar a la playa a esta hora de la mañana.

Una calle que baja al mar, árboles exóticos; el cielo se fusiona con el mar
Tarragona: una idílica vista sobre el mar

Después del baño en las olas transparentes y tranquilas visitaremos el Fórum de la colonia, ruinas de un centro administrativo romano (se encuentra fuera del recinto amurallado). Una parte importante del fórum estuvo ocupada por la basílica, una sede administrativa y jurídica de la cual quedan varias columnas corintias. Además de la basílica, en este terreno se ha excavado una serie de edificios más humildes, es fácil ver el trazado de las calles y plazas.

Columnas corintias
Ruinas del fórum

Es hora de retroceder llevándonos las impresiones conquistadas en Tarragona. No se trata de una huida, más bien de un repliegue. Nuestro destino es la estación de los trenes de alta velocidad. Afortunadamente hay una ruta de senderismo que une la ciudad y la estación de Camp de Tarragona. Una ventaja de este camino de repliegue es la oportunidad de visitar el acueducto que en los tiempos del Imperio Romano conducía las aguas del río Francolí a Tarraco. Es una magnífica estructura (también conocida como «Puente del Diablo»), que cruza un valle, dominando sobre un pinar. Tiene un atractivo adicional: los visitantes podemos pasear por el canal en la parte superior del acueducto.

El acueducto iluminado por el sol, antes del mediodía
Acueducto

Desde el acueducto hasta la estación el camino también discurre por el pinar y en parte por poblado. Parece que todo va bien y llegaremos a la estación mucho antes de la hora de salida del tren. Faltan apenas dos kilómetros cuando vemos que el mapa en nuestro navegador deja de coincidir con las escasas marcas de la ruta sobre el terreno.

Nuestro avance se ralentiza por la hierba alta que ha ocupado los senderos, y peor aún por los arbustos con pinchos que comenzaron a devorarlos. No obstante, el destino nos es favorable: ya estamos en la estación, y tenemos tiempo, más que suficiente, para pasar al andén al cual va a llegar nuestro tren.

Туристический набег на Таррагону

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В числе очерков, коими я пытаюсь передавать свои впечатления от поездок в различные места, читателю уже были представлены рассказы о Толедо — центре Испании времён владычества вестготов, и о Кордове — столице исламского эмирата, а затем халифата на Пиренейском полуострове. Настоящим очерком упомянутые два текста дополнятся до своеобразной троицы, ведь здесь речь также пойдёт о важнейшем городе Испании, в сей раз Испании римской. В ту далёкую эпоху город назывался Таррако, а в наши дни известен как Таррагона.

Принято говорить, что Римская империя пала под ударами варварских полчищ. Наша поездка в Таррагону тоже будет варварским набегом. Это набег, ведь мы вторгнемся в этот уголок средиземноморского побережья всего на два дня; варварский — ведь цель наша — награбить сколько сможем, хотя речь идёт о невещественных богатствах, которые мы захватим с помощью пяти человеческих чувств. Для туристического налёта не нужно колесниц, осадных орудий или даже танков: заменит их скоростной поезд из Сарагосы.

Около десяти часов утра мы прибыли на станцию Камп-де-Таррагона (Camp de Tarragona, «Таррагонское Поле»). Эта станция принимает скоростные поезда довольно далеко от самой портовой Таррагоны, следовательно, придётся воспользоваться автобусом, чтобы оказаться в месте назначения.

Бронзовое изображение башни из человеческих фигур
Скульптура кастельерс

Автобус завёз нас на автостанцию вблизи большой круглой площади Империал-Таррако (Imperial Tàrraco). С неё устремляется к морю проспект Рамбла-Нова (Rambla Nova), и сейчас мы стоим у забавного памятника каталонским народным акробатам — «кастельерс». Бронзовые человеческие фигуры, подражая своим живым прообразам, став друг другу на плечи, выстроили башню. Около памятника задерживаются гости города, дабы запечатлеть скульптуру и самих себя на фотографии. Время направиться по Рамбле в сторону берега. Прошагав недолго, мы свернём влево, ведь там, в старинной части, нам представится львиная доля древнеримского наследия.

Небо сейчас ясное. Солнце ярко освещает вытянутую площадь де-ла-Фонт (Plaça de la Font, площадь Фонтана, или Источника). Дворец городской управы Таррагоны возвышается в торце её прямоугольника. Утро. С машин сгружают всё необходимое для работы здешних кафе.

Электросамокат на фоне развалин римского цирка
Древний Рим встречается с нашим веком

Покидаем площадь де-ла-Фонт с противоположного торца. Освещённые солнцем, нежных тонов, фасады составляют образ беззаботного прибрежного города. Тут же, ничего не искав, набредаем на торчащий скелет ушедшего в вечность Таррако! По левую руку видна улочка, параллельная той, по которой мы идём. Она пролегает значительно выше. А на склоне, спадающем с неё к нам, вскрыты огромные каменные ступени. Это не что иное, как часть трибун древнеримского цирка! Пройдя немного ещё, мы сможем посетить ту часть цирка, что сохранилась лучше всего, а ныне является музеем.

В галереях цирка

Мы зашли в галереи этого строения далёкого прошлого. Их своды сделаны из древнеримского бетона — opus caementicium. Стены выложены небольшими каменными кубиками, словно плиткой. С площадки над галереями, а после того — с крыши башни Претория (Torre del Pretori) любуемся видами на море и на Таррагону. Башню Претория сложили ещё в века римского могущества, а в средневековье она превратилась в дворец арагонских королей и, соответственно, была реконструирована и дополнена.

Старинная башня, с неё свисает длинный полосатый каталонский флаг
Башня Претория

Сразу ловит взгляд раскинувшееся на возвышенности тело собора. С обратной стороны, ниже грандиозного цирка, вгрызлось в склон другое место увеселения римлян — амфитеатр. Дальше — синее море охватывает всё, далеко на рейде то ли стоят, то ли медленно движутся суда-контейнеровозы. Море рядом. Размеренный шум накатывающихся волн слышен и здесь, на крыше башни. Не заглушает его ни гам города, ни движение машин по старинной дороге Виа-Аугуста. Стоя лицом к морю, справа вдали видим портовые сооружения и краны. Оглянувшись же, упираемся в скопление домов, крашеных или хранящих цвет камня. Крыши многих домов их хозяева оборудовали, чтобы можно было приятно проводить там время жаркими вечерами и тёплыми ночами.

Это средиземноморский берег, и неудивительно, что воздух наполнен паркой жарой. Однако она не доходит до предела уютной для нас температуры. Спускаемся к амфитеатру. В парке перед ним гуляют местные и туристы; экскурсовод бойко рассказывает об истории сего места многочисленной группе посетителей.

Руины амфитеатра; за ними — современные здания; справа — море
Римский амфитеатр

Часть трибун амфитеатра выдолблена прямо в скале, а другая — возведена искусственно. Значительная их доля восстановлена в недавние десятилетия, ведь до XX в. амфитеатр скрывался под слоем земли и среди современных построек. Арена обставлена каменными блоками с высеченными на них буквами. Это остатки карниза, на котором когда-то красовалась надпись, упоминавшая императора, на чьё правление пришлась реконструкция этого места жестоких развлечений. Здесь когда-то проводились гладиаторские бои, бои с животными… Отмечено музейными табличками святилище Немезиды, но, без сомнения, есть тут нечто, притягивающее гораздо большее внимание…

Разумеется, это каменные руины, крестовидные в плане, посреди арены амфитеатра. Да, как порою молодое дерево вырастает из безжизненного пня давно упавшего векового гиганта, прямо на теле заброшенного амфитеатра возникла христианская церковь (VI-VII вв.). Место было выбрано намеренно: тремя веками ранее, когда христиане ещё подвергались гонениям, в амфитеатре был казнён епископ Фруктуоз, а также его диаконы Авгурий и Евлогий. Они поныне почитаются как христианские святые. Вестготская церковь в честь мучеников уступила место более поздней, романской церкви Богоматери Чудес (Santa Maria del Miracle). Наверное, от близости к церкви имя Миракле получил раскинувшийся ниже, за железной дорогой — пляж! Именно теперь неплохо бы было освежиться в морских водах, смыть пот с кожи.

Судно красного цвета под испанским флагом
Судно спасательных служб

После короткого купания мы прогуляемся по портовой зоне. Проходя мимо портовых ангаров, полюбуюмся видом на яхты, спасательное судно и немало других разнообразных судов. За портом нас встретят миловидные фасады, сменяющие друг друга вдоль набережной. Это район Эль-Серральо (El Serrallo). У причалов пришвартованы рыбацкие судёнышки и лодки. Нижние этажи зданий служат помещением ресторанам, которые также отвоевали часть широкой пешеходной дорожки, раскинув там свои террасы. Здесь и нам найдётся столик.

Фасады домов и террасы ресторанов
Район Эль-Серральо

После обеда нам предстоит заселиться в хостел, а после этого — посетить таррагонский собор, один из красивейших, крупнейших и старейших в Каталонии. По дороге к нему нам снова покажутся древнеримские стены. Обязательно стоит пройти по площади Пальол (Pallol), поистине это средоточие как исторического наследия, так и просто красоты средневекового каталонского города. Собор Таррагоны был возведён в XII в., его стиль — переходный из романики в готику.

Готический портал со статуями святых. Всё освещается вечерним солнцем.
Портал собора Таррагоны

Капеллы собора и прочие элементы убранства — готические или более поздних стилей. Очень красив и гармоничен портик внутреннего двора. На капители одной из колонн высечена юмористическая сцена процессии крыс, несущих спящего или мёртвого кота.

Таррагону основали древние римляне (хотя и не на пустом месте) в III в. до н. э. Она служила опорным пунктом в войне против Карфагена. Римляне покорили весь Пиренейский полуостров, а Таррагону сделали столицей провинции Ближняя Испания (Hispania Citerior).

Три фигуры святых на поврежденной временем росписи.
Настенная роспись в соборе

Когда Римская империя ушла в небытие, Таррако ждал период упадка. Не блистал город в составе исламского Аль-Андалуса, однако в составе Арагонской короны и Барселонского графства сумел подняться демографически и экономически, но, понятно, никак не вернул себе того значения, которым гордился в древности.

Фасады домов и загибающаяся узенькая улица
Улица старой Таррагоны

Сегодня нам осталось посетить так называемую «Археологическую дорожку» — 700 м вдоль римской стены с её башнями. Там нас окутают сумерки. Теперь можно побродить наугад по старой Таррагоне, понаблюдать, как проводят субботний вечер её современные обитатели, как вокруг вековых римских руин резвятся их дети.

Вид подсвеченной древнеримской башни в вечернее время
Башня древнеримской городской стены

В номере хостела встречаем итальянского студента, собирающегося проходить практику в больнице близлежащего городка, испанца средних лет, а также двух студенток из Аргентины, учащихся в Мадриде и путешествующих по Испании.

Упорядоченное отступление

Настал второй и последний день нашего похода на Таррагону. Начнём его с завтрака и ещё одной неспешной прогулки по старой части города. Тут мы заметим (не в первый раз), что не только нам, а и самой Таррагоне не чужды варварско-средневековые черты. Лучший тому пример — вмурованные в стены некоторых зданий римские надгробные плиты. На одной из улиц, ведущей от собора, у двери бара ещё вчера вечером мы заметили мраморную плиту с эпитафией на латыни. А сейчас — стоим около аристократического дворца, хвалящегося несколькими римскими и еврейскими надгробиями в своём фасаде.

В дверной проем видны посетители бара; справа от двери — плита с латинской надписью.
Бар с древнеримской плитой

Через ворота Сант-Антони (portal de Sant Antoni) покидаем укреплённую древнюю и средневековую Таррагону. Транспарант с надписью «Строя свой квартал — строим Республику!» видится сквозь проём. Под Республикой понимается, конечно же, независимая Каталония, о которой мечтают здешние националисты. А мы, не желая погружаться сейчас в политику, собираемся погрузиться в воды Средиземного моря; для того в этот утренний час направляемся вниз, на пляж.

Улица спускается к морю; видны экзотические деревья; цвет воды сливается с небом.
Таррагона: морская идиллия

После купания в прозрачных и спокойных волнах мы посетим Форум колонии — руины римского административного центра (он расположен вне укреплённого центра города). Значительная часть форума была занята базиликой — административным и судебным присутствием, от которого сохранились несколько колонн коринфского ордера. Кроме базилики, на площадке раскопан ряд зданий поскромнее, видно начертание улиц и площадей.

Колонны коринфского ордера
Остатки форума

Пора отступать, унося в памяти впечатления, завоёванные в Таррагоне. Это отступление, но не бегство. Путь лежит обратно к станции скоростных поездов. К счастью, есть пеший маршрут, связывающий город со станцией Камп-де-Таррагона. Преимущество такого пути отхода — возможность посетить акведук, несший в древнеримские времена воды реки Франколи в Таррако. Это величественное строение (прозванное «Дьявольским мостом»), пересекающее низину между двумя возвышенностями и возносящееся над сосновым лесом. Есть у него дополнительная привлекательная сторона — это возможность пройти пешком по каналу в верхней части акведука.

Акведук, освещенный предполуденным солнцем.
Акведук

От акведука до станции путь идёт по такому же сосновому лесу и частично — по посёлку. Кажется, всё хорошо и мы прибудем на станцию задолго до отправления поезда. Остаётся каких-то два километра, и тут мы видим, что карта в нашем навигаторе начинает расходиться со скудными отметками пешего маршрута на местности.

Наше продвижение замедляет высокая трава, которой заросли тропы, а ещё хуже — колючие кустарники, начавшие эти тропы пожирать. Тем не менее, судьба к нам благосклонна: мы на станции, и времени у нас более чем достаточно, чтобы пройти на платформу, куда скоро подойдёт поезд.

Nueva visita a Castilla

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Si decidimos reproducir la escapada que hice en julio de 2021, en su penúltimo fin de semana, necesitaremos un coche: propio o de alquiler, ambas opciones sirven. Durante dos días nos dedicaremos a explorar la franja de tierra que se extiende en la dirección de la carretera Burgos-Soria.

Vamos a recorrer la última parte del camino ya en la oscuridad de la noche. Si el calendario lunar por casualidad nos regalara un día parecido a aquel que me regaló el mencionado fin de semana, nos tocará ir persiguiendo la enorme moneda de la luna, algo rojiza, como el hierro oxidado, mientras ella se aleja lentamente del horizonte. A ratos tendremos que luchar para no abandonar la realidad, ya que la imagen de las colinas boscosas plateadas por la luz de Selene intentará llevarnos del mundo de lo habitual al reino de los cuentos y fantasía.

Reproduciendo dicho viaje mío, nos quedaremos a dormir en el pueblo de Espejón, que está en la provincia de Soria, aún así muy cerca de su frontera con Burgos. El pueblo está rodeado de montes. La primera sensación al llegar aquí es la pureza del aire. Parece que su temperatura y humedad están elegidas de tal manera que llenen mejor los pulmones, que nos nutran de oxígeno. Antes de llegar la medianoche, oiremos los misteriosos gritos de los animales que están por los montes cercanos.

La mañana siguiente conduciremos un poco hacia Soria por la carretera nacional, giraremos a la derecha y seguiremos las indicaciones para el pueblo de Ucero. Es una de las entradas al cañón del río Lobos desde la provincia de Soria. Antes de bajar a Ucero, pararemos en el mirador de la Galiana. Desde este sitio elevado se puede ver una parte del cañón. No obstante, el verdadero valor del lugar se debe a los múltiples agujeros en la roca del escarpe, pues albergan a buitres leonados, unas aves carroñeras. Con un rico plumaje en todo el cuerpo, excepto la cabeza, en la que sólo tienen pelusa, los buitres sobrevuelan el cañón buscando cadáveres de animales en la tierra. Si tenemos la misma suerte que tuve yo, las aves pasarán una vez tras otra delante de nosotros, en ocasiones apenas a varios metros de distancia.

Rocas rojizas del cañón
En el cañón del río Lobos

Ninguna vista desde arriba puede ser mejor que un paseo por el fondo del cañón. Por ambos lados se levantan los escarpes rojizos. A veces cuesta creer que son obra de la naturaleza, ya que muestran bovedas esféricas y contrafuertes, como si fueran iglesias medievales, y estas formas se combinan con agujeros distribuidos aleatoriamente en la piedra caliza. Iremos por las orillas del río Lobos, contra la dirección de su corriente. La vegetación propia del campo y del pantano, sus flores compondrán bellas imágenes delante de nosotros.

Ermita románica con las rocas de fondo.
Ermita de San Bartolomé

En esta parte del cañón hay un punto que atrae a muchísimos visitantes. Es el lugar donde se sitúa la ermita tardorrománica de San Bartolomé, cuya fundación se atribuye a los caballeros templarios. En los alrededores de este lugar de culto, como si fuera para destacar el misterio que lo envuelve, se concentran unas formas singulares de la naturaleza. Al subir un corto tramo por el sendero que parte de la misma ermita y trepa por la rocosa ladera, se puede ver un orificio grande en la roca. Realmente hay dos orificios, lo cual se observa bien desde el otro lado de este alto, si avanzamos siguiendo el río. Además, al lado de la ermita se eleva una roca solitaria que parece una columna labrada, y en la otra orilla del río se abre la boca de una cueva bastante grande.

Rocas con dos orificios.
Rocas agujereadas

En el camino de vuelta hacia la llamada Casa del parque, es decir, la oficina que recibe a los visitantes de la reserva, nos separaremos del cauce del río y seguiremos otra ruta marcada, la senda de las Gullurías. Por este sendero ascenderemos a un mirador desde el cual veremos los terrenos del cañón a vista de pájaro. El aire enriquecido por las sabinas y pinos que abundan aquí, no dejará de entrar en nuestras vías respiratorias, actuando sobre sus paredes como un bálsamo curativo. El sol quema; las ramas de las sabinas sueltan un aroma dulce y fresco, y nosotros respiraremos la alegría que se propaga con él.

Vegetación propia de pantano y río
Vegetación fluvial

En el aparcamiento cerca de la Casa del parque está nuestro coche. Lo dejaremos descansar algún tiempo más e iremos a pie al pueblo de Ucero. Veremos que la actividad hostelera aquí está al máximo, los clientes compiten por cada mesa en la terraza o en el interior.

Después de comer vendría bien otro paseo. Un lugar perfecto para visitar, antes de abandonar el pueblo, es el castillo de Ucero. Un camino fácil y no muy largo nos subirá al promontorio que domina la entrada al cañón. La torre del homenaje está rodeada por un complejo sistema de muros. El castillo se construyó en el siglo XII o XIII, en los años cuando más al sur duraban las guerras entre cristianos y musulmanes (conocidas como la Reconquista), y los señores cristianos del norte iban poblando sus terrenos recién adquiridos con gentes de otras partes de la península ibérica. El castillo no estaba en solitario: al lado existía un pueblo. Si nos apartamos un poco de la plaza fortificada, podemos ver las ruinas de la iglesia que formaba parte de aquel poblado medieval.

Ruinas del castillo.
Castillo de Ucero

Por fin haremos uso del coche que ya ha descansado un rato bajo cubierta en el aparcamiento. Lo conduciremos hacia Burgos y pronto saldremos de la carretera nacional hacia la izquierda. Nos hemos adentrado en la provincia de Burgos. Una carretera estrecha con muchas curvas nos acercará al pueblo de Santo Domingo de Silos. Vale la pena venir aquí para ver casas de arquitectura popular. Estas casas se apoyan en las construcciones de madera cuyos huecos están rellenos con ladrillo o piedra. No obstante, lo más famoso de este lugar es el monasterio de Santo Domingo. Este foco de vida monástica al principio estaba dedicado a San Sebastián, pero en un momento de su larga historia cambió de patrón. El que pasó a ostentar este honor fue su antiguo abad Domingo (vivió en el siglo XI). Más tarde se escogería el nombre de este santo para bautizar a otro religioso eminente y mucho más famoso. Sería Domingo de Guzmán, fundador de la orden de predicadores (dominicana), que es una de las más importantes en el catolicismo.

Casa construida usando el entramado en madera, ahora abandonada y deteriorada.
Casa inclinada en Santo Domingo de Silos

Tenemos la oportunidad de entrar en el claustro del monasterio de Silos. Cumpliendo con el distanciamiento social y llevando mascarilla, siempre avanzando en la dirección indicada, recorreremos sus galerías bordeadas por columnas románicas, luego visitaremos una farmacia antigua y el museo del monasterio.

Si todavía no hemos rechazado la idea de seguir los pasos de mi viaje en aquel julio, subiremos hasta la ermita de la Virgen del Camino. Desde aquí se ve muy bien todo el pueblo. Aquí podemos descansar, ya que llevamos muchos kilómetros recorridos por el cañón y por las calles urbanas.

Columnas románicas del claustro.
En el monasterio de Santo Domingo

Tras el descanso regresaremos sin prisa al centro de Santo Domingo de Silos, daremos un paseo por sus calles. Luego iremos a Espejón, el pueblo donde pernoctamos. Después de cenar, cuando se haga de noche, iremos a la ermita de Nuestra Señora de Brezales a tres kilómetros del pueblo. Así hice yo, y mi objetivo era disfrutar del cielo estrellado. Efectivamente, en este lugar no hay luz artificial. La noche aparece de forma plena, tanto su oscuridad como los ruidos de la naturaleza que no duerme. Aunque ya fuera de noche, los margenes del cielo aún estaban bastante iluminados. Por tanto no tuve la suerte de ver la Vía Láctea y astros menos brillantes. Para eso, creo, habría que esperar una o dos horas más. Consideré suficiente la media hora que pasé en tranquilidad a solas con el cielo estrellado, aunque no tan rico en estrellas.

Vista sobre el monasterio y centro del pueblo.
Vista sobre Santo Domingo de Silos

Al volver a la habitación del hotel abriremos la puerta del balcón, para que todo se llene de aire puro del monte. Después de unas seis o siete horas de sueño profundo nos pondremos a preparar el segundo día del viaje. Hoy el plan será sobre todo histórico y cultural.

***

Nos despedimos de Espejón y nos marchamos a Caleruega. Este pueblo en la provincia de Burgos es la patria de Domingo de Guzmán, al que ya hemos mencionado en este texto. Hemos llegado aquí demasiado temprano. Teniendo en cuenta que hoy es domingo, veremos calles y plazas vacías, las fachadas de piedra reflejarán la luz cálida del sol matutino.

La iglesia de San Sebastián iluminada por el sol de la mañana.
En Caleruega, por la mañana

Después iremos al norte por una carretera que se abre paso entre los bellos campos. Al atravesar el túnel cerca del desfiladero de la Yecla, nos acercaremos otra vez a Santo Domingo de Silos, de donde tomaremos el camino hacia el pueblo de Covarrubias. Aquí la arquitectura popular castellana nos espera de nuevo. Nos uniremos al movimiento de turistas, de diferentes edades y estilos, aunque la mayoría de ellos son españoles.

La parte superior del torreón medieval.
Torreón de Fernán González en Covarrubias

Aquel domingo de julio, durante mi viaje, visité la iglesia de San Cosme y San Damián, luego el torreón de Fernán González. El torreón está rodeado por una colección de modelos que reproducen algunas armas de asedio medievales, de las épocas cuando todavía no se usaba la artillería. El guía estaba hablando sobre los modelos con mucho interes y conocimiento profesional: él mismo había disparado de algunas réplicas, y otras las había visto en funcionamiento.

Vista sobre la plaza central desde el torreón.
Vista sobre Covarrubias

En el pueblo de Covarrubias podemos picar algo antes de salir hacia el último destino de nuestra ruta. Es un pequeño poblado situado cerca de aquí, que lleva el nombre de Quintanilla de las Viñas. Goza de tener en su terreno el monumento que me llamó la atención, la ermita de la Virgen de las Viñas. Su edificio fue construido en los siglos VII-VIII, es decir, en la época del reino visigodo, antes de que las huestes árabes irrumpiesen en la antigua Hispania. La verdad es que este lugar superó mis expectativas. El responsable del monumento me contó a mí y a la pareja joven que coincidió conmigo, sobre los elementos de patrimonio histórico dentro de la ermita. Más que eso, el hombre estaba tocando la guitarra, ensayando, pero también creando un ambiente inmejorable para los visitantes de este lugar sagrado.

Gente en una calle que atraviesa un arco.
En Covarrubias

Dentro de la ermita se pueden ver imágenes talladas en piedra que representan a Cristo y su madre María. Es curioso que son arcaicas, guardan vínculo a los cultos antiguos del Sol y de la Luna. En la parte exterior también hay talla, esta vez en forma de viña, animales fantásticos y combinaciones de letras cuyo significado no ha sido del todo descifrado. Tanto la ermita como el pueblito de Quintanilla (a menos de un kilómetro) se hallan en las faldas de una sierra.

La ermita iluminada por el sol, con las montañas y cielo gris de fondo.
Ermita de la Virgen de las Viñas

Mientras volvía al pueblo, donde había dejado el coche, me encontré con un hombre que me saludó. Me contó que trabajaba aquí, en Quintanilla, también se interesó por los detalles mi viaje. Me recomendaba que subiera a la cima de la montaña que se alza sobre el pueblo, ya que desde allí se podían observar unas vistas increíbles. Dijo también que aquí cerca había un dolmen y huellas petrificadas de dinosaurios.

Imagen de un árbol o viña en el centro, dos aves por los lados.
Adornos tallados en los muros de la ermita

Ya me quedaba poco tiempo. Sin embargo, volviendo a la carretera de Burgos, pude echar un vistazo a las pisadas que dejaron los reptiles de hace millones de años, en el lodo de aquellas eras tan distantes, que ahora está petrificado e investigado por los científicos. Sólo me quedaba disfrutar del camino de regreso, evitando autopistas de pago, tal y como intento hacer en todos mis viajes.

Снова в Кастилию

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Если мы решим повторить поездку, совершённую мною в предпоследние выходные июля 2021 года, то нам понадобится автомобиль: личный или съёмный — подойдёт любой. Мы посвятим два дня исследованию полоски земли, тянущейся вдоль дороги Бургос — Сория.

Последнюю четверть пути к месту ночёвки будем проезжать уже в темноте. В случае же, если лунный календарь подарит нам день, похожий на тот, который подарил мне тогда, то ехать нам придётся преследуя огромную, слегка ржавого цвета, монету луны, неспешно отрывающуюся от горизонта. Время от времени мы вынуждены будем бороться, дабы не уйти из действительности: вид лесистых холмов, посеребрённых светилом Селены, попытается увести нас из мира привычного в область сказочного воображения.

Воспроизводя упомянутую мою поездку, остановимся в селе Эспехон (Espejón), уже в провинции Сория, но по-прежнему очень близко к границе её с Бургосом. Село лежит в своеобразной выемке посреди гор и окружено утёсами. Первое ощущение по приезде сюда — это чистота воздуха. Его температура и влажность будто нарочно подобраны так, чтобы лучшим образом заполнять лёгкие, питать нас кислородом. В предполуночный час услышим таинственные переклики птиц или зверей, доносящиеся с близких склонов гор.

Следующим утром мы проедем немного в сторону Сории по «национальной» дороге, свернём направо и будем следовать указателям на городок Усеро (Ucero). Это — одна из точек входа в каньон реки Лобос (cañón del río Lobos) из провинции Сория. Перед спуском в Усеро остановимся у смотровой площадки Ла-Галиана (mirador de la Galiana). Отсюда, сверху, можно увидеть часть каньона. Однако истинная ценность этого обрыва в том, что отвесные скалы под ним облюбованы птицами-падальщиками вида Белоголовый сип. Эти впечатляющие огромные птицы живут в ходах и пещерах, коими щедро продырявлены здешние известняковые породы. В богатом оперении по всему туловищу, но лишь с пушком на голове, сипы облетают каньон, высматривая трупы животных на земле. Если нам повезёт, как тогда повезло мне, то птицы раз за разом будут проплывать в воздухе перед нами, нередко на расстоянии считаных метров.

Красноватые утёсы каньона
В каньоне реки Лобос

Никакой вид сверху не заменит прогулки по дну каньона. По обе стороны возносятся красноватые утёсы. Иногда трудно поверить, что они нерукотворны: сферические своды и опоры-контрфорсы, как у средневековых церквей, соседствуют со случайно рассеянными дырами в известняке. Мы пойдём вдоль русла реки Лобос, против её течения. Полевая и болотистая растительность, её цветы будут представать перед взором в роскошных сочетаниях.

Романская часовня. Скалы на заднем плане.
Часовня Сан-Бартоломе

Есть одно место в этой части каньона, которое по праву привлекает многочисленных посетителей. Стоит там позднероманская часовня Святого Варфоломея (ermita de San Bartolomé), чьё возведение приписывается ордену храмовников (тамплиеров). А в окрестности сего культового строения, будто придавая ему пущей таинственности, скопились необычные творения природы. Если слегка подняться по тропинке, которая проложена по скалистому склону прямо от часовни, можно увидеть большое отверстие в скале. На самом же деле их там два, что отчётливо видно снизу с обратной стороны скальной гряды, если пройти дальше вдоль реки. К тому же, есть недалеко от часовни скала-столп, а на другом берегу реки — довольно большая пещера.

Скалы со сквозными отверстиями
Дырявые утёсы

На обратном пути к так называемому «Парковому дому», то есть центру приёма посетителей, мы отклонимся от русла реки, следуя другому маршруту (senda de las Gullurías). По нему мы поднимемся на склон и поглядим на окрестности со смотровой площадки. Воздух, настоянный на можжевельнике и сосне, будет поступать в наши дыхательные пути, действуя на их стенки словно целебный бальзам. Порадует сладкий свежий дух, который выпускают распаренные солнцем ветви можжевельника.

Болотно-речные растения
Речная растительность

Около Паркового дома стоит на стоянке наша машина. Мы дадим ей отдохнуть ещё какое-то время, а сами пойдём пешком в городок Усеро обедать. Мы увидим, что ресторанная деятельность здесь кипит, посетители порой борются за место на террасе или в зале.

После еды неплохо бы прогуляться. Безупречное место, которое можно посмотреть перед тем, как покинуть городок — это полуразрушенный замок Усеро. Недолгий и нетяжёлый подъём приведёт нас на возвышенность, господствующую над входом в каньон. Главная башня замка окружена продуманной системой крепостных стен. Замок был построен в XII или XIII веке, в то самое время, когда южнее шли войны между христианами и мусульманами, условно называемые Реконкистой, а христианские правители севера заселяли свои новые владения выходцами из других частей Пиренейского полуострова. Замок не стоял в одиночестве: поблизости существовал целый городок. На небольшом удалении от твердыни можно увидеть развалины церкви того средневекового поселения.

Развалины замка
Замок Усеро

Теперь прибегнем наконец к услугам машины, отдохнувшей под навесом стоянки. Погоним мы её обратно в направлении Бургоса и довольно скоро съедем с национальной дороги влево. Мы углубились в провинцию Бургос. Дорога горная и узкая приведёт нас в городок Санто-Доминго-де-Силос (Santo Domingo de Silos). Сюда стоит заехать, чтобы поглядеть на домики народного зодчества. Они опираются на деревянные каркасы, заложенные кирпичом или камнем. Но самое знаменитое, что есть в этом месте — бенедиктинский монастырь Святого Доминика (Santo Domingo). Носившая когда-то название Сан-Себастьян-де-Силос, обитель сменила своего небесного покровителя. Им стал её выдающийся аббат Доминик (живший в XI веке), причисленный к лику святых. Кстати, в честь этого аббата позднее окрестят Домиником другого церковного мужа, который приобретёт ещё большую, намного большую славу. Это Доминик (Доминго) де Гусман, основатель Ордена братьев-проповедников (доминиканцев), одного из важнейших в католическом мире.

Заброшенный дом фахверковой архитектуры.
Покосившийся дом в Санто-Доминго-де-Силос

У нас есть возможность зайти во внутренний двор монастыря Силос. Соблюдая социальную дистанцию и масочный режим, всегда двигаясь в указанном направлении, обойдём мы галереи за рядами романских колонн, затем посетим старинную аптеку и музей монастыря.

Если только нам не надоело ещё идти по следам моей поездки того июля, мы поднимемся к часовне Вирхен-дель-Камино (Virgen del Camino). Оттуда хорошо виден весь городок. Там мы отдохнём, ведь за плечами у нас километры и километры, преодолённые по каньону и по городским улицам.

Романские колонны клуатра
В монастыре Санто-Доминго

Отдохнув, неспешно сойдём по склону обратно в центр Санто-Доминго-де-Силос, неспешно погуляем по улочкам. Потом поедем в Эспехон, место ночёвки. Поужинав и дождавшись темноты, съездим к часовне Бресалес (Brezales) в трёх километрах от села. Так сделал и я, и моей целью было полюбоваться звёздным небом. Действительно, там нет искусственного света. Ночь предстаёт в своей полноте, как её тёмный покров, так и звуки бодрствующей части природы. Хоть уже и стемнело, но край неба был довольно светел, посему мне не посчастливилось увидеть Млечного Пути и менее ярких звёзд. Для этого стоило бы подождать ещё час или два. Я же счёл достаточным полчаса спокойного времени наедине со звёздным небом, пусть и не столь роскошным.

Вид на монастырь и центр городка
Вид на Санто-Доминго-де-Силос

Вернувшись в номер гостиницы, отворим дверь балкона, пусть заполнится помещение чистым горным воздухом! После шести-семи часов крепкого сна возьмёмся за подготовку второго дня путешествия. Сегодня программа будет прежде всего культурно-исторической.

***

Распрощавшись с Эспехоном, мы совершим переезд в Калеруэгу (Caleruega). Этот городок в провинции Бургос — родина уже упоминавшегося Доминго де Гусмана. Сюда мы приехали слишком рано, а ведь сегодня воскресенье. Поэтому нас встретят пустые улицы и площади, каменные фасады, отражающие тёплый свет утреннего солнца.

Церковь Сан-Себастьян в утренних лучах
В утренней Калеруэге

Между роскошных полей помчимся мы на север. По проезде туннеля около ущелья Ла-Йекла (La Yecla) мы опять приблизимся к Санто-Доминго-де-Силос, откуда направимся в городок Коваррубиас (Covarrubias). Здесь нас снова встретит кастильская народная архитектура. Мы вольёмся в поток разношерстных (хотя преимущественно внутренних, испанских) туристов.

Верхний уровень средневековой башни
Башня Фернана Гонсалеса в городке Коваррубиас

Июльским воскресеньем, в ходе своей поездки, я посетил церковь Святых Космы и Дамиана (iglesia de San Cosme y San Damián), а после неё — башню Фернана Гонсалеса (torreón de Fernán González). Вокруг башни расставлены модели средневековых осадных орудий доартиллерийской эпохи. Экскурсовод рассказывал о них с интересом и знанием дела: из каких-то воспроизведённых орудий он метал камни или стрелы сам, а какие-то своими глазами видел в действии.

Вид на центральную площадь с башни.
Вид на Коваррубиас

В городке Коваррубиас мы можем перекусить перед выездом в последнюю точку нашего маршрута. Этой последней точкой станет село Кинтанилья-де-лас-Виньяс (Quintanilla de las Viñas), недалеко отсюда. Моё внимание оно привлекло тем, что там стоит часовня Богоматери Виноградной Лозы, по-испански де-лас-Виньяс (ermita de la Virgen de las Viñas). Этот памятник был возведён в VII-VIII веках, то есть в эпоху вестготского королевства, ещё до арабского нашествия на Испанию. Честно говоря, это место превзошло мои ожидания. Мужичок-смотритель рассказал мне (как и парочке, которая находилась здесь в то же время), об элементах исторического наследия в часовне. Более того, он играл на гитаре, упражняясь сам и создавая благую атмосферу посетителям святого места.

Люди на улочке, заканчивающейся аркой.
В городке Коваррубиас

Внутри часовни можно увидеть резьблённые в камне изображения Христа и Матери Его Марии, причём образы их архаичны и не теряют связи с древними культами Солнца и Луны. С внешней стороны тоже есть резьба, изображает она виноградную лозу, фантастических животных и сочетания букв не вполне понятого смысла. Как часовня, так и село Кинтанилья (менее чем в километре от неё) лежат у подножия гор.

Часовня, освещённая солнцем, на фоне гор и хмурого неба.
Часовня Вирхен-де-лас-Виньяс

По пути от часовни в село, где я оставил машину, мне встретился приветливый разговорчивый мужичок. Он поведал, что работает здесь, в Кинтанилье, также поинтересовался подробностями моего путешествия. Он настоятельно советовал подняться на вершину горы, господствующей над селом, и взглянуть оттуда на окрестности. Рассказал ещё, что здесь поблизости есть дольмен и окаменелые следы динозавров.

Изображение дерева или лозы посередине и фигуры птиц по бокам.
Резные узоры на стенах часовни

Времени у меня оставалось немного, но, возвращаясь к дороге на Бургос, я всё же смог посмотреть на отпечатки пят и когтей древних рептилий в грязи незапамятных эпох, ныне окаменелой и исследованной учёными. После пришёл черёд насладиться дорогой домой, избегая при этом платных автомагистралей, так же, как я стараюсь делать во всех своих поездках.

Cuenca: sobre las hoces de dos ríos

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La provincia de Cuenca es la parte este de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. Ya la había visitado (más exactamente, los pueblos de Uclés y Mota del Cuervo). Sin embargo, no había estado aún en su capital, la homónima ciudad de Cuenca. El comentario que más he escuchado de la gente es que Cuenca-capital es un lugar muy bello, además cualquier persona que la ha visitado menciona las Casas Colgadas como el principal lugar de interés. En julio de 2021, en uno de los fines de semana, visité Cuenca, de suerte que pude andarlo todo con mis propios pies, verlo todo con mis ojos y guardarlo en mi propia memoria.

Primer día

Pasadas las seis y media de la mañana, estando yo en la estación de Atocha en Madrid, tuve que resolver el problema (que no fue nada fácil) que consistía en encontrar el andén del cual salía mi tren de alta velocidad. A través de campos, planos como una mesa y de vez en cuando arrugados por barrancos y colinas, desarrollando una velocidad casi de 300 kilómetros por hora, el convoy me trasladó al destino. Bueno, no es del todo cierto. La estación de alta velocidad de Cuenca, así como ocurre en algunas otras ciudades de España, se sitúa bastante lejos del núcleo urbano.

Había taxis y, parece, había dinero para pagar uno, el destino estaba definido también, pero preferí una caminata entre campos y huertas. La mañana era clara con cielo despejado. El transporte más fiable y barato, los pies me ayudaron a llegar a una avenida larga que atravesaba unas zonas industriales y barrios de edificios de viviendas.

Tras una noche sin sueño que pasé en el camino, mi cabeza cansada creía que yo era un intruso aquí y no un invitado deseado. Desayuné y seguí el camino hacia el centro histórico. El majestuoso, pero inaccesible para una persona normal edificio del hospital de Santiago. Una calle de cafeterías y tiendas que se llama Carretería. Al final llegué al punto donde se juntan los ríos Júcar y Huécar. Si fuera pintor, empezaría a pintar el retrato de Cuenca justo por este sitio. Trataré de explicar el porqué un poco más adelante en este texto.

Arco a través del cual se ven unas ventanas con rejas y paisaje natural

Ya me encontraba entre dos ríos, y me puse a subir por las calles antiguas. A través de un arco que atravesaba un edificio apareció una vista sobre las rocas verticales a lo lejos. Durante mi estancia aquí, muchísimas más veces irrumpirá la naturaleza en el entorno urbanístico que esté viendo. En Cuenca el Huécar desemboca en el Júcar. De la misma manera la ciudad creada por humanos desemboca en las magníficas formaciones naturales. Esta comparación tan torpe es, sin embargo, verdadera.

Fachada y torre de relój
Fachada en la plaza de la Merced y la torre de la Mangana

Pasé al lado de las iglesias de San Andrés, San Felipe Neri, y al final subí a la plaza de la Mangana. La plaza es una plataforma moderna sobre las ruinas de los muros antiguos. Aquí hay una torre solitaria. Su tarea siempre ha consistido en mostrarles a los habitantes de la ciudad el reloj, gracias al cual estos se enteraban de la hora del día. La pintoresca plaza de la Merced está delimitada por fachadas barrocas. Desde esta plaza los visitantes entran en el Museo de la ciencia de Castilla-La Mancha. Aquí estamos muy cerca de la plaza Mayor. La pisé después de pasar un monumental arco. En la plaza Mayor las formas y colores de los edificios ayudan al sol a crear un ambiente alegre. El espacio está ocupado por numerosas terrazas, lo cierra la fachada neogótica de la Catedral de Santa María y San Julián.

Fragmentos del interior de la catedral
En la Catedral de Cuenca

La catedral me mostró varias capillas: algunas de estilo barroco, otras con rasgos del mudéjar. La luz entra al interior por unas vidrieras modernas con un dibujo geométrico sencillo. Está abierto a las visitas el claustro, así como un patio desde el cual se puede disfrutar de una vista sobre las rocas y cuestas que bajan a la depresión del río Huécar. Adicionalmente se puede subir al triforio de la catedral. Lo hice, y gracias a ello pude ver el interior de la catedral desde una galería elevada. Al bajar la mirada, me convertí en testigo de la Última cena de Cristo y los doce apóstoles, aunque, claro está, en su expresión escultórica. La entrada completa que compré en la catedral me permitió visitar también la estrecha torre campanario de la iglesia de San Pedro. Este templo está más arriba en el casco histórico, cerca del lugar en el cual hace siglos se elevaba el castillo de Cuenca.

Una campana, vista sobre el centro de Cuenca y los campos a lo lejos
En la torre de la iglesia de San Pedro

Tras abandonar el casco histórico por una puerta antigua, se puede girar a la derecha para ver la hoz (valle estrecho en curva) del río Huécar, pero también se puede ir a la izquierda para ver desde la altura el Júcar: este río lo vigilan unas cornisas naturales en las rocas rojizas. Yo eché un vistazo a ambas hoces. Ya eran las dos de la tarde. Si quería comer algo, era el momento más adecuado para buscar un lugar. Después de comer entré en el hotel, donde dormí una hora y media aproximadamente.

Vistas de tres calles conquenses
Calles conquenses

Llegó la tarde, aún muy luminosa. Un camino por la orilla izquierda del Huécar me acercó al Parador de turismo (un establecimiento de hospedaje prestigioso), que ocupa el antiguo convento de San Pablo. Probablemente, la acera al lado de su puerta es uno de los sitios más visitados en la ciudad, ya que enfrente, en el otro lado del valle rocoso del Huécar, se agarran de las rocas unos edificios que recibieron el apodo de las Casas Colgadas. Un romántico puente sobre el valle del Huécar, que lleva el nombre de San Pablo, conduce a dichas casas. En los días de mi visita el puente estaba cerrado por obras. Supongo que esta circunstancia desilusionó a muchos turistas, pero a mí no tanto. Sinceramente, las Casas Colgadas me parecieron apenas una milésima parte de la belleza que posee Cuenca.

Una roca en forma de seta con la ciudad de fondo
Vista sobre la ciudad desde las rocas

Crucé el Huécar por otro puente, en la parte de abajo del valle, y me dirigí por un sendero hacia el castillo de Cuenca, casi desaparecido hoy en día. De camino pude ver las Casas Colgadas desde abajo… También se ven desde un sitio más elevado y lejano, sobre las rocas. Algunas de las rocas están coronadas por unas bolas, como si fueran setas. Recuerdo que en un mirador cuesta arriba había un grupo de jóvenes, cuya conversación llegaba a mi oído. Una chica latinoamericana le preguntaba a un joven africano sobre su país natal, de qué hacía aquí, en Europa, y el interlocutor con ganas contestaba las preguntas.

La catedral iluminada por la luz de la tarde, unos moteros delante de la fachada
La fachada neogótica de la catedral

Sobre las Casas Colgadas y el valle del Huécar se yerguen los edificios de muchas plantas pertenecientes al barrio de San Martín. Son una especie de rascacielos construidos sin las tecnologías del siglo veinte. Crucé por segunda vez la parte antigua de la ciudad, y el crepúsculo ya me encontró abajo, en la parte más moderna. Sin saberlo, entré a cenar en un restaurante cuya dueña es bastante conocida en España, porque estuvo entre los líderes de una competición culinaria emitida por uno de los canales centrales de televisión.

Al terminar la cena, caminé hasta la orilla derecha del Júcar, al barrio de San Antón. Sus casas blancas, de noche iluminadas por las farolas, y sus calles estrechas escalan la cuesta y están sumergidas en un aire algo bohemio. Mientras estaba recorriendo estas callejuelas, los sonidos de un concierto llegaban desde abajo, desde la orilla del río. Llegué hasta un lugar donde terminaba la luz artificial, terminaban las casas y aparecía la hierba seca que cubría la ladera del monte. Era tarde, así que de ahí me fui directamente al hotel, a dormir.

Segundo día

Tratemos de describir el terreno que alberga a la ciudad de Cuenca. Empecemos por la desembocadura del riachuelo Huécar en un río más caudaloso, el Júcar. Ninguno de los dos ríos es grande, lejos de las arterias fluviales como el Ebro, el Duero o el Tajo. La poca anchura de los ríos conquenses se compensa por la grandeza de sus valles. En la galería natural, bordeada por las rocas como columnas, el Huécar se pierde del todo, y la cinta azul turquesa del Júcar apenas se entrevé detrás del verde de los árboles.

Se ve la torre de la Mangana, algunas iglesias y muchas casas blancas
Vista desde el cerro del Socorro

La ciudad vieja ocupa el alto entre los ríos que se juntan. Las orillas rocosas del Júcar y Huécar servían a la fortaleza árabe de Qunka de muralla natural. Como ya he mencionado, las Casas Colgadas miran por encima del valle del Huécar hacia el antiguo convento de San Pablo, hoy en día parador. Sobre el parador se alza el cerro del Socorro. En su cima hay una estatua de Jesucristo.

Empecé la mañana del domingo subiendo a esta cima. Desde la ladera del cerro miré directamente a la cara de la ciudad. Sí, justo desde la altura en la cual arrancan los «rascacielos» de San Martín. Sin la necesidad de levantar la cabeza aunque sin ascender demasiado. Me pareció que desde la ladera se pueden hacer las mejores instantáneas de Cuenca. Me atreví a mirar a la ciudad también desde arriba, donde está la estatua.

El puente metálico de San Pablo atraviesa el valle de Huécar. Las Casas Colgadas parecen una continuación de las rocas verticales.
Las Casas Colgadas y el puente de San Pablo

Descendiendo de la cima del cerro, anduve debajo de unas rocas semejantes a dedos gigantescos que indican al cielo. Unos minutos más tarde estuve cerca del parador. De aquí miré una vez más a las Casas Colgadas, ahora el sol matutino iluminaba sus fachadas desde el este. Recorrí de nuevo el sendero que había conocido el sábado y alcancé la parte alta del casco antiguo. De ahí me encaminé a la junta de los dos ríos.

Empecé a hacer la ruta que describe una curva por ambos lados de la hoz del Júcar. En este momento las nubes acabaron de tapar el cielo, disipando los rayos arrojados por el potente sol de esta latitud. Decidí caminar por la ruta en el sentido horario. Al principio avanzaba por arriba de las rocas sobre la orilla derecha del río. Se veían las rocas verticales en la orilla izquierda, poco a poco se alejaba la ciudad. Abajo se podía distinguir el agua turquesa del caudal, playas de arena, gente en ellas, piscinas de color azul celeste. Todo esto rodeado del verde suculento de muchos matices.

Una roca en forma de seta, abajo apenas se entrevé el río
Sobre la hoz del río Júcar

La ruta pasa al lado de la ermita y cueva de San Julián el Tranquilo. Julián fue obispo de Cuenca a finales del siglo XII y comienzos del XIII. Solía venir a una de las cuevas de esta zona para entregarse a la oración. También hacía cestas de mimbre, las vendía en la ciudad para darles el dinero ganado a los pobres. Recogí un poco de agua que apenas salía de la fuente cercana a la cueva. Ahí mismo una pared entera estaba llena de azulejos con imágenes, menciones de familias y sus lugares de origen: supongo que eran de los peregrinos que hicieron donación para la ermita.

Crucifijo y pared con azulejos
Al lado de la cueva de San Julián el Tranquilo

El camino bajó hasta el río, y pasé a la orilla izquierda por un puente. Aquí había gente, muchas personas habían venido para hacer deporte de remo. Siguiendo el camino, vi grupos de deportistas de otro carácter, escaladores. Menos mal que hay muchas rocas verticales por aquí, suficientes para todos.

Una tienda y el río Júcar
Sobre el río Júcar

Dentro de poco volví a la ciudad, donde comí en las inmediaciones de la catedral. Hizo falta otra caminata de una hora, hasta la estación, para coger el tren de alta velocidad de vuelta. Ya en Madrid, yendo en metro desde la estación de Atocha al intercambiador de Avenida de América, tardé más de lo esperado en un transbordo. Un pequeño retraso en la salida del autobús que tenía que coger me salvó de la mala suerte de haberlo perdido. Así, gracias a Dios, terminó felizmente mi escapada a la maravillosa ciudad de Cuenca.

Tudela y las Bardenas Reales: inabarcables

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Introducción

La niebla, como espuma blanca, bajaba de las cimas de la sierra de Aralar por su vertiente sur. Las conversaciones que podemos escuchar sin querer en un autobús (incluso si alguien habla en voz alta por teléfono y sólo escuchamos una parte del diálogo), pues estas conversaciones se asemejan a los objetos antiguos, a las cartas de corteza de abedul de Nóvgorod, a los escombros de cerámica que encuentran los arqueólogos. Casi nunca tienen valor reconocido en el minuto en el que suceden. Aunque, si se registra, cualquier conversación de estas puede convertirse en un futuro en un rasgo del retrato de nuestra época. Un rasgo que ayudará a la gente del futuro a entender nuestra época mejor o confundirá a esa gente del todo, la convencerá de que la comprensión es imposible.

El asiento detrás de mí lo ocupaba una mujer de mediana edad de origen latinoamericano (lo más probable, de Colombia). Le estaba contando a alguien por teléfono sobre algunos sucesos en su trabajo (entendí que se dedicaba a la limpieza). Reveló también que el día anterior la vacunaron contra la infección del año diecinueve que todos conocemos. Aún no tenía efectos secundarios marcados, pero le dolía el brazo en el cual recibió la inyección. Con todo esto hoy ha tenido que trabajar.

Otra conversación que escuché fue mucho más optimista. La chica que ocupaba la plaza delante de mí le estaba contando a su tía que había empezado a trabajar en la radio, de sus primeros directos, de que la noticia escrita o leída por ella fue emitida desde la redacción central en Madrid.

En Pamplona me quedé en un hostal, en una habitación compartida para ocho personas. Cené pizza y fui a dar una vuelta antes de dormir. Llegué a la plaza del Castillo, me adentré un poquito en las calles del casco antiguo de la capital navarra. Se divertían los jóvenes animados por las bebidas, y las manecillas de los relojes estaban a punto de marcar la llegada de la medianoche.

La mañana del sábado, 26 de junio tenía que ser un hito para cierta parte de la población: dejaba de ser obligatorio el uso de mascarilla en la calle. No obstante, en el espacio medio vacío de Pamplona (ya que no eran ni las siete de la mañana) se veían aquí y allá trapos azules y blancos; los viandantes no tenían prisa en exponer sus caras al aire y a las miradas de desconocidos.

El recorrido en autobús de Pamplona a Tudela estuvo acompañado por las las voces ruidosas de un grupo de adolescentes que iban a pasar tiempo en la costa catalana. Aquí termino la introducción, que ya se ha alargado, y me pongo a describir los lugares que había marcado como destino para este viaje.

Bardenas Reales

En torno a las nueve y media de la mañana crucé el puente sobre el río Ebro en Tudela. Detrás de mi espalda se quedaron las torres de la catedral y de la iglesia de María Magdalena. Toda la primera hora del camino (o más) me acompañarían en mi marcha hacia el este. Mi objetivo era la reserva natural de las Bardenas Reales. Comprenden más de cuarenta hectáreas de estepa, semidesierto y pinares. Lo más atractivo para el ojo humano ahí son las rocas y barrancos moldeados caprichosamente por la erosión.

Arroyo salado

Para llegar al terreno de las Bardenas tuve que caminar repitiendo el recorrido de la carretera. Afortunadamente, no fue necesario ir por el asfalto encontrándome todo el rato con los coches. Más o menos paralelamente a la carretera discurre un sinuoso camino de trashumancia llamado la cañada, lo usé para acercarme a las Bardenas.

Iba cruzando barranco tras barranco. Vi delante de mí un arroyo, estrecho, de muy poca profundidad, con agua casi estancada, pero transparente. Salté para atravesarlo. Probé el sabor del agua: era salada, casi como en el mar. Está claro: los rayos del sol potente hacen que el agua se evapore, de manera que crece la concentración de sales en el lo que queda en el arroyo.

En la descripción de la ruta que hice por los alrededores de El Toboso mencioné el sentimiento de alegría que suelo tener cuando voy por el llano, en medio de los campos, colinas, arbustos propios del secarral. Aquí experimenté algo parecido. No se había acabado la mañana aún, el sol ya calentaba fuerte, pero el aire se movía con ternura, como si hiciera cosquillas en el alma. La música entraba en la cabeza.

Un lago pequeño

Me bañé en un pequeño lago que encontré en el camino al adentrarme un poco en el terreno de la reserva. Había renacuajos nadando en el lago. Las ranas pequeñas se asustaban de mi aproximación y saltaban de la orilla al agua.

Entendí casi enseguida que había cometido un error en no fijarme en la escala del plano de la reserva natural. Iba atravesando el espacio de la llanura, miraba el mapa en el teléfono… ¡y resultaba que no había recorrido ni una pequeña parte de lo planificado! Los pies andaban sin cansarse, se sucedían las vistas iluminadas por el sol, ¡pero mucho más rápido corría el tiempo!

Seguí adelante, adelante y adelante, acelerando el paso… Al entender que no era capaz de ralentizar el tiempo, tomé una decisión difícil: renuncié al tramo en el extremo sur de la ruta, por la Negra (una sierra que lleva este nombre, porque el suelo ahí es más oscuro que en el resto de las Bardenas). Empezaron a verse barrancos trazados según la caprichosa imaginación de la naturaleza. En algunos casos en medio del barranco se podía ver un pilar de color arcilla, que «crecía» hasta el nivel de la superficie fuera del barranco. Por los lados del camino salían arbustos, y la mayor parte del área (excepto montes y rocas) estaba convertida en campos de cereales.

Flores, campo de cereal y montaña

Seguí caminando más, más y más… Las espigas de trigo se abrazaron entre sí con las aristas, y, apoyando una a otra, como hermanas, resistían al viento. En vez de inclinarse y doblarse cada una, formaban un mar por el que corrían olas en medio de un ruido seco, parecido al susurro. Los pajaritos pequeños detenían su vuelo sobre los campos, moviendo con rapidez las alas y llenando el aire con su canción.

Mi cara ya estaba un poco quemada por el sol, pero yo caminaba, caminaba y caminaba… Eran las tres de la tarde aproximadamente. Hay que decir que el destino prefirió tener piedad conmigo: primero, ahora estaba andando en la dirección norte, y segundo, el cielo se tapó con nubes, por tanto quedé protegido de los rayos ultravioleta. En el norte apareció una columna oscura de la lluvia. A veces brillaban relampagos verticales, dibujados con estrechísimas líneas. A mí también me salpicó la lluvia, pero no duró mucho.

Arbusto de romero
Romero

El alto al que accedí después de un corto ascenso, me ofreció vistas sobre dos valles a la vez. La vista a mano derecha cortaba el aliento. El fondo del valle y las laderas estaban saturados de estrechas franjas y líneas de los campos, barrancos, rocas carcomidas. Por primera vez aquí me fijé en las rocas que presentaban un degradado de colores: naranja, gris, verde, amarillo.

A lo lejos apareció la parte norte de la reserva: al principio una llanura con montes aislados, después una meseta. No obstante, me hacía falta caminar, caminar y caminar para poder ver sus formas de más cerca. Algunos de los montes que veía en el camino, decorados con franjas horizontales de varios colores, me recordaban a templos budistas, iglesias carpadas rusas, catedrales góticas.

Valle ancho con barrancos

Hay una forma de superficie común que se encuentra en todos estos montes. La denominé para mí mismo pata de elefante. Los montes están atravesados por placas de un material más resistente, además cada placa sobresale hacia el exterior con un borde recortado de forma aleatoria. La forma del borde define la erosión de las materias más frágiles situadas más abajo. La roca se ensancha según nos acercamos a su parte inferior, y sus superficies convexas, divididas por pliegues, se asemejan a los dedos en la pata gruesa de un elefante.

La roca típica de Bardenas con franjas horizontales de colores

Después de dedicarle al camino un tramo de tiempo nada corto, pisé una carretera polvorienta, donde a ratos pasaban tractores, coches, motocicletas. Se puede decir que es parte del anillo principal, ruta más importante por el norte de la reserva. Quizás sea el área más popular entre los visitantes, reproducida en fotos más que ninguna otra. Desde el norte el horizonte se veía limitado por montes claros y arrugados. Mientras avanzaba más al oeste, la superficie de la tierra se enriquecía con rocas que poseían formas más elaboradas. El suelo aquí era casi blanco.

Más adelante se veía un monte ocupado por una base militar. Cierta parte de la reserva de las Bardenas es un polígono de tiro del Ejército del Aire de España. Como me enteraría más tarde, hay movimientos políticos y sociales que se pronuncian en contra de este uso de las tierras.

Barrancos en el primer plano, montañas en el fondo
Vista sobre la parte norte de la reserva natural

Las vistas se volvían cada vez más bellas. Parecido a lo que había pasado con el tramo sur de la ruta, me vi obligado a sacrificar su curva norte. El tiempo corría sin detenerse mientras yo caminaba hacia la salida de la reserva natural. Mirando con frecuencia a la pantalla del móvil, estuve siguiendo el camino decidido hacia el río Ebro. Tenía que apresurarme para regresar a Tudela y registrarme en el hotel.

Pero no tenía ganas de ir con prisa: la tarde era suave y agradable, las imágenes de los montes redondeados no abandonaban la vista… La naturaleza se manifestaba en los grupos de perdices que salían volando de la densa vegetación alrededor del agua, en un animalito pequeño que salía de los arbustos y me observaba, en las nubes de mosquitos que buscaban la posibilidad de beber un poco de sangre de mi cuerpo cada vez más agotado.

Rocas, barrancos y montañas iluminadas por la luz de la tarde

A veces andaba, a veces corría a lo largo del barranco de Las Limas, procurando poder llegar a tiempo a Tudela. Y la ciudad, ¡ya había aparecido a lo lejos! Aquí está la orilla del Ebro, ¡también está aquí la oscuridad de la tardía noche de junio! Por el cansancio iba como si estuviese borracho, por un camino de piedras. Las piernas y la espalda amenazaban con tumbarme a pasar la noche aquí mismo, y entonces me ponía a correr con el fin de redistribuir la carga en otros grupos de músculos. Más y más a menudo miraba en el mapa, estimando el tiempo de llegada.

Por fin tengo delante de mí el puente tudelano. Esfuerzo, esfuerzo, esfuerzo. Cruzar el río. Recorrer doscientos metros por la calle a la izquierda. Después la misma distancia hacia la derecha. La misma a la izquierda. ¡El hotel! Son las once y media. Mientras la trabajadora del hotel registraba mi llegada, yo apenas me aguantaba de pie, aunque me alegraba por dentro. Ya en la habitación del hotel me vi en el espejo. La cara, roja de la radiación solar recibida, estaba cubierta de diminutas gotas. La camiseta se destiñó en algunos lugares bajo la acción del sudor.

Tudela

El sábado tan saturado de actividad lo sustituyó un domingo tranquilo, tan bueno para ver la ciudad de Tudela sin prisa. Vino bien el desayuno de tipo buffet libre en el hotel. Hacía falta recuperar las fuerzas.

Tudela se sitúa en la orilla derecha del río Ebro, en el sur de Navarra, donde esta región se junta con Aragón y la Rioja. La ciudad se fundó a principios del siglo IX (en la época del emirato de Córdoba). Desde el punto de vista militar la tarea que cumplía la fortaleza de Tudela era actuar contra los gobernantes del confín noreste de Al-Ándalus, pertenecientes a la familia Banu Qasi, ya que estos tenían aspiraciones separatistas.

Imágenes de tres calles de Tudela
Calles de Tudela

El gobernante más conocido de la Tudela islámica es Musa ibn Musa (de los mismos Banu Qasi, a veces rebeldes frente al emir, que al final propagaron su poder a esta tierra). También la ciudad contribuyó al mundo cultural (un ejemplo es el poeta árabe que se conoce bajo el apodo del Ciego de Tudela). Posteriormente a la Reconquista aquí nació el viajero judío Benjamín de Tudela. Benjamín recorrió múltiples países del Mediterráneo y Oriente Próximo, escribió un tratado sobre sus experiencias.

El relieve del ladrillo viejo se refleja en los ojos de una persona que pasea por las calles centenarias de Tudela. Las calles son estrechas, aún así permiten disfrutar de las fachadas de las construcciones históricas, palacios y edificios más humildes. Hace siglos la mezquita mayor ocupaba un lugar en el centro de la ciudad. Después de la reconquista ahí se levantaron los muros de la catedral románico gótica. La rodeamos… Destaca la portada del Juicio con ocho filas de esculturas. Por una calle estrecha que se abre hacia el portal van personas, algunas a misa, otras a las cafeterías que hay cerca de la catedral.

Vista sobre la portada del Juicio de la catedral
Portada del Juicio

Desde la plaza que se abre delante de otra fachada del templo contemplamos el campanario. Tanto en el campanario como en el tejado de la propia catedral viven cigüeñas. Es agradable observar los movimientos suaves y sin prisa de las aves en este momento aún matutino.

Una vez terminada la misa del domingo, la catedral de Tudela se puede visitar. La entrada para turistas es a través del Museo de Tudela. Aquí se puede ver objetos de arte religioso, pintura, algunos hallazgos arqueológicos. También el museo da acceso al claustro de la catedral. Mientras estoy observando la exposición en una de las salas laterales detrás del pórtico del claustro, suenan golpes metálicos: una monja joven vestida de blanco, haciendo esfuerzo, abre la puerta del templo.

Fragmentos del interior de la catedral
En la catedral de Tudela

El templo principal de Tudela es majestuoso, pero al mismo tiempo no está saturado de decoración. Se puede recorrer tranquilamente todo su espacio, ver los retablos góticos y capillas barrocas. En estos mismos minutos dos o tres monjas, así como un hombre que lleva una camiseta negra, están trabajando para preparar las flores y velas en el altar, ajustar el micrófono y los altavoces.

No se ha acabado aún el tiempo dedicado a las visitas turísticas, cuando irrumpe a través de otra entrada una multitud de gente en trajes de fiesta. Entiendo: esta gente se junta para presenciar la ceremonia de la Primera comunión de sus hijos. La imagen exterior de la celebración luce con una vestimenta exquisita, tanto la de los propios jóvenes católicos como la de sus padres e invitados.

Iglesia de Santa María Magdalena y plaza delante de ella
Delante de la iglesia de Santa María Magdalena

La calle del Portal baja de la catedral a la iglesia románica de Santa María Magdalena. En la plaza delante de la iglesia hay dos hombres hablando, uno de ellos sujeta su bicicleta. Contemplo la talla y escultura en la portada del templo. En algunos huecos noto unos nidos. Sus dueñas, las golondrinas de pecho blanco, a veces se esconden en ellos, a veces salen del refugio.

Entro también en la llamada Casa del Almirante, un antiguo palacio nobiliario, donde ahora se exhiben obras de artistas y fotógrafos locales. En este punto acabo mi programa museístico. Me siento a comer en la monumental plaza de los Fueros.

En la plaza de los Fueros
Plaza de los Fueros

En el territorio de la actual Tudela hubo asentamientos mucho más antiguos que la ciudad-medina árabe. Se situaban en el cerro de Santa Bárbara. Los árabes erigieron aquí una fortaleza (alcazaba). Más tarde la siguieron utilizando los cristianos. Ya había sucumbido Granada ante los ejércitos de los Reyes Católicos, Colón había llegado a la costa americana, pero pasarían años hasta que la unión de los reinos castellano y aragonés consiguiera someter el reino independiente de Navarra. Poco tiempo después las fortificaciones de Tudela empezaron a desmontarse, los tudelanos fueron aprovechando las piedras para construir edificios en la ciudad.

Un ciclomotor en un callejón
En un callejón tudelano

Hoy en día en el cerro de Santa Bárbara se yergue una estatua de Jesucristo construida en los años cuarenta del siglo XX. Estando a sus pies, se puede observar toda Tudela y sus alrededores. Dirigiendo la mirada hacia el Ebro, vemos a mano izquierda un monte con franjas horizontales, que como un hermano se parece a los que vi el día anterior en la reserva natural de las Bardenas. El propio semidesierto, que todavía recuerda los pasos de mis pies, se dilata por todo el horizonte. A la derecha sus tierras protegidas se limitan por un parque de generadores eólicos. Bajamos la mirada hacia la orilla más cercana del Ebro. Vemos un gran sector verde compuesto de huertas y jardines. Paralelamente al río está trazada la línea del ferrocarril. Más a la derecha se halla la ciudad; por supuesto, la catedral y la iglesia de María Magdalena dominan en su vista.

Vistas desde el cerro de Santa Bárbara
Vista sobre Tudela y su río

Me queda una hora hasta el autobús de vuelta a Pamplona. La dedico a un paseo tranquilo por las calles calmadas de Tudela.

Куэнка: город над двумя ущельями

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Провинция Куэнка — это восток автономного сообщества Кастилия-Ла-Манча, и туда я уже заезжал (в городки Уклес и Мота-дель-Куэрво). Не бывал ещё, однако, в столице — одноимённом городе Куэнка (Cuenca). Самый частый отзыв людей о Куэнке-столице — что это очень красивое место, при этом люди всегда упоминают Висячие дома как главную его достопримечательность. В июле 2021 года, в выходные, я посетил Куэнку, и таким образом смог исходить всё своими стопами, увидеть всё своими глазами и отложить в своей же собственной памяти.

День первый

После половины седьмого утра субботы на мадридской станции Аточа мне пришлось решать не весьма простую задачу поиска платформы, от которой отправлялся нужный мне скоростной поезд. Через ровные, как стол, поля, изредка смятые в овраги и холмы, развивая скорость до 300 километров в час, железнодорожный состав всего за 50 минут перенёс меня туда, куда мне хотелось попасть. По правде, это не совсем так. Станция скоростной линии в Куэнке, как и в некоторых других испанских городах, располагается на значительном удалении от городской черты.

Ездят такси, и, вроде бы, есть чем платить и есть куда ехать, но я предпочёл пеший переход, снова среди полей и огородов. Утро было ясным. Самый надёжный и дешёвый транспорт, ноги довели меня до длинного проспекта, который пересекает промышленные зоны и районы многоэтажных жилых домов.

После бессонной ночи в пути усталой голове моей казалось, что здесь я пришелец, а не желанный гость. Я позавтракал и продолжил путь в сторону исторического центра. Величественное, но недоступное простому человеку здание больницы Сантьяго (hospital de Santiago). Улица кафе и магазинов, носящая имя Карретерия (Carretería). Наконец я дошёл до слияния рек Хукар (Júcar) и Уэкар (Huécar). Если бы я был художником, то именно с этой точки начал бы писать портрет Куэнки. Я постараюсь объяснить почему немного далее в настоящем очерке.

Арка, через которую видны зарешеченные окна и ущелье Хукара

Теперь я оказался в междуречье и стал подниматься по старинным улочкам. Через арку в жилом доме показался вид на отвесные скалы вдалеке. Ещё не раз и не два за время моего пребывания ворвётся природа в урбанистическое окружение, которое я буду разглядывать. В Куэнке река Уэкар впадает в Хукар. Подобно ей, рукотворный город вливается в величественные природные формы. Сие неуклюжее сравнение — чистая правда.

Фасад и башня с часами
Фасад на площади Мерсед и башня Мангана

Я прошёл мимо церквей Святого Андрея (San Andrés), Филиппа Нери (San Felipe Neri), в конце концов поднялся на площадь Мангана (plaza de la Mangana). Площадь представляет собой современную платформу над руинами старинных стен. Здесь стоит одинокая башня. Её задачей всегда было показывать жителям часы, по которым те узнавали время суток. Живописная площадь Мерсед (plaza de la Merced), обступлённая барочными фасадами. С неё же посетители заходят в Музей науки Кастилии-Ла-Манчи. Оттуда рукой подать до площади Майор (plaza Mayor), куда я ступил пройдя через торжественную арку. На площади Майор здания своими формами и цветами помогают солнцу создавать жизнерадостную атмосферу. Пространство занято многолюдными террасами, а замыкает его неоготический фасад собора Святой Марии и Святого Юлиана (catedral de Santa María y San Julián).

Фрагменты интерьера собора
В соборе Куэнки

Собор представил моему взгляду несколько капелл: одни в стиле барокко, другие — с признаками стиля мудехар. Свет поступает через витражи с современными простыми геометрическими узорами. Открыт осмотру внутренний двор-клуатр, а также площадка, с которой можно полюбоваться крутыми склонами ущелья Уэкара. В дополнение к этому, есть возможность подняться на трифорий собора. Сделал это и я, благодаря чему взглянул на помещение собора с верхней галереи. Опустив голову, я стал свидетелем Тайной вечери Христа и двенадцати апостолов, хотя, конечно, в скульптурном представлении. Полный билет, купленный в соборе, позволил посетить и тесную колокольню церкви Святого Петра (San Pedro), стоящей выше, около того места, где когда-то возвышалась крепость Куэнки.

Колокол, вид на центр Куэнки и поля за городом
Колокольня церкви Святого Петра

Покинув исторический центр через старинные ворота, можно пойти направо и созерцать скалистое ущелье Уэкара, а можно податься налево и взглянуть с высоты на Хукар, тоже очерченный естественными карнизами красноватых скал. Созерцал это и я. Уже пробило два часа, и если я хотел пообедать, то было самое время искать подходящее место. После обеда я заселился в гостиницу, где проспал около полутора часов.

Виды трёх улиц Куэнки
Улицы Куэнки

Наступил вечер, пока ещё очень светлый. Путь по левому берегу Уэкара привёл меня к парадору (престижной гостинице для туристов), занимающей бывший монастырь Святого Павла. Пожалуй, тротуар у его ворот — одно из самых посещаемых мест в городе, ведь через ущелье отсюда со скал свешиваются дома, недаром получившие прозвище Висячих (Casas Colgadas). Ведёт к ним романтический мост Сан-Пабло. Вот только во время моей поездки в Куэнку этот мост был закрыт на ремонт. Сие обстоятельство, пожалуй, разочаровало многих туристов, но не меня. Честно говоря, Висячие дома показались мне лишь тысячной долей красот Куэнки.

Скала в форме гриба на фоне города
Вид на город со скал

Я перешёл Уэкар по другому мосту, внизу ущелья, и направился по тропе в сторону бывшей крепости. Таким образом можно было взглянуть снизу на Висячие дома… Их же затем видно и издалека, с верхушек скал, часть которых увенчана круглыми, как у грибов, каменными шляпами. Помню, на площадке выше скал, вокруг скамеек стояла группа молодых людей, а до меня доносилась их беседа. Девушка из Латинской Америки расспрашивала чернокожего африканского парня о его родной стране, о том, что он делает здесь, в Европе, а тот вполне охотно отвечал на вопросы.

Освещённый вечерним солнцем собор, мотоциклисты перед ним
Неоготический фасад собора

Над Висячими домами и ущельем Уэкара возносятся многоэтажные здания квартала Сан-Мартин (San Martín), своеобразные небоскрёбы, построенные без помощи технологий двадцатого века. Я во второй раз пересёк всю старую часть города, а сумерки настигли меня уже в нижней, современной части. Сам того не ведая, я зашёл поужинать в ресторан, принадлежащий знаменитости испанского масштаба, бывшей участнице и призёру кулинарного шоу на одном из центральных телеканалов.

После ужина, около полуночи, я направился на правый берег Хукара, в район Сан-Антон (San Antón). Его белые, ночью освещённые фонарями дома и узенькие улицы карабкаются по склонам и погружены в какой-то богемный дух. Пока я исследовал эти улочки, снизу, с берега реки, слышались звуки концерта. Я дошёл до места, где заканчивался искусственный свет, где заканчивались дома и начиналась сухая трава на склоне горы. Было поздно, так что оттуда я прямиком пошёл в гостиницу спать.

День второй

Попробуем же обрисовать местность, приютившую Куэнку. Начнём с места впадения речушки Уэкар в более полноводный Хукар. Обе реки небольшие, им далеко до таких могучих потоков, как Эбро, Дуэро или Тахо. Незначительную ширину рек с лихвой возмещает величие их ущелий. В природной галерее, ограниченной по бокам колоннами скал, Уэкар теряется совсем, а Хукар едва просматривается бирюзовой лентой сквозь заросли деревьев.

Видна башня Мангана, некоторые церкви и много белых домов
Вид с горы Сокорро

Старый город занял возвышенность между сходящимися реками. Скалистые берега Хукара и Уэкара служили арабской крепости Кунка естественной крепостной стеной. Как я уже говорил, Висячие дома смотрят через ущелье Уэкара на бывший монастырь Святого Павла, ныне парадор. Над парадором возвышается гора по имени Серро-дель-Сокорро (сerro del Socorro, «холм Спасения»). На её вершине стоит скульптура Иисуса Христа.

С восхождения на эту вершину я начал утро воскресенья. Со склона Сокорро я взглянул городу прямо в лицо. Да, прямо с той же высоты, на которой растут «небоскрёбы» Сан-Мартина. Не задирая головы, но и не возносясь чрезмерно. Со склонов, показалось мне, можно сделать лучшие снимки Куэнки. Дерзнул я посмотреть на город и свысока — от статуи Иисуса.

Висячие дома и мост Сан-Пабло

Спускаясь по тропе с вершины горы Сокорро, я прошагал под скалами в виде гигантских пальцев, указующих в небо, а немного спустя вышел к гостинице-парадору. Оттуда взглянул на Висячие дома ещё раз, теперь их фасады освещались утренним светом с востока. Вновь пройдя по тропе, знакомой мне с субботы, я достиг верхней части городского центра. Оттуда — опять к слиянию рек.

Я ступил на тропу маршрута, описывающего петлю по обеим сторонам ущелья Хукара. В этот миг небо затянуло облаками, которые стали рассеивать лучи мощного солнца этих широт. Я решил идти по маршруту по часовой стрелке. Сначала продвигался по верху утёсов над правым берегом реки. Виднелись прямовисные стены скал на берегу левом, постепенно удалялся город. Внизу можно было разглядеть бирюзовый плёс речных вод, песчаные пляжи, людей на них, ярко-голубые бассейны. Всё это — в окружении сочной зелени множества оттенков.

Скала в форме гриба, между деревьев внизу едва видна река
В ущелье реки Хукар

Маршрут проходит мимо часовни и пещеры Святого Юлиана Спокойного (San Julián el Tranquilo). Юлиан был епископом Куэнки в конце XII — начале XIII века. Он часто приходил в здешнюю пещеру, дабы предаться молитве. Также он плёл корзинки из лозы, продавал их в городе, а вырученные деньги жертвовал бедным. Я набрал еле сочащейся воды из источника около пещеры. Там же целая стена была улеплена плиткой с рисунками, упоминаниями семей и их родных мест — наверное, от паломников, оставивших средства в пользу часовни святого.

Распятие и стена с плитками
У пещеры Святого Юлиана Спокойного

Дорожка спустилась к руслу реки, затем я перешёл по мостику на левый берег. Здесь было много людей, часть из них приехала заниматься греблей. Далее же я видел много спортсменов другого рода — скалолазов. Благо, вертикальных утёсов здесь много, хватит на всех.

Магазин и река Хукар
На реке Хукар

Вскоре я вернулся в город, пообедал почти что под стенами собора. Понадобился ещё один часовой переход — до станции, чтобы сесть на обратный скоростной поезд. Уже в Мадриде, на пути от Аточи до автостанции Авенида-де-Америка пересадка с одной линии метро на другую заняла больше времени, чем я ожидал. Лишь небольшая задержка в отправлении автобуса спасла меня от неприятной участи опоздавшего. Так, слава Богу, удачно завершилась вылазка в замечательный город Куэнка.

Segovia: romana, románica, castellana

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Madrid. De nuevo estaba en una habitación compartida para cuatro personas. Uno de los huéspedes me habló. Descubrí que él era de la ciudad india de Mumbai, estaba estudiando en Bélgica por intercambio, y que había venido a España para visitar Madrid y Barcelona. Ya no quedaba mucho más tiempo para hablar, se acercaba la medianoche. Todos teníamos que dormir. El día siguiente me tocaba madrugar, ya que Madrid tan sólo era una parada transitoria en mi camino a Segovia.

Corría el mes de junio de 2021. El sábado por la mañana dejé la plaza de Callao y me dirigí por la Gran Vía hacia la plaza de España. De ahí la calle de la Princesa me condujo hasta el intercambiador de Moncloa. A las nueve cogí el autobús. Cuando salimos de la zona urbanizada que rodea Madrid, por ambos lados apareció una amplia llanura salpicada de encinares. Un túnel que atravesaba la sierra de Guadarrama nos sirvió de puerta a la provincia de Segovia en la comunidad autónoma de Castilla y León. No tardamos mucho en llegar a la capital de la provincia, que era el destino de mi viaje. Después de desayunar aquí mismo, enfrente de la estación de autobuses, fui con pasos tímidos hacia el núcleo histórico de esta ciudad joya de la tierra castellana.

Exterior de la iglesia de San Millán
Iglesia de San Millán

La iglesia románica de San Millán. Capiteles de columnas y ábsides semicirculares propios del estilo románico. La torre quizás sea posterior al templo. Una mujer gitana pidiendo limosna en la entrada. En el interior un grupo de personas mayores terminaba de interpretar cantos litúrgicos. Entraron dos mujeres de origen latinoamericano. Entendí que su objetivo era acordar la celebración de la primera comunión para sus hijos.

En la iglesia de San Millán
En la iglesia de San Millán

Me alejé del altar hacia las puertas cerradas de la entrada principal. Las ventanas en la parte superior de las naves arrojaban luz sobre las cornisas talladas. La sensación de apertura al mundo exterior, a su luz iba de mano con la sensación de protección entre los muros hechos de piedra de un matiz agradable. El espacio del templo parecía muy amplio. Una mujer mayor, dirigiéndose a la salida con la cara llena de inspiración, exclamó: «¡Es una maravilla! ¡Una maravilla!» No sé si era local de Segovia o, como yo, visitaba esta iglesia por primera vez.

Muros decorados con esgrafiado
Esgrafiado a lo segoviano

El sol calentaba. Subiendo por las escaleras y cuestas, avanzaba hacia la silueta de la torre de la catedral. Pasé al lado de la Casa de los Picos, un antiguo palacio nobiliario. Detrás del palacio giré a un callejón, del cual salí a una calle más ancha, de nuevo en la dirección de la catedral. Llamaba la atención la decoración de la mayoría de los muros: ornamentos recortados en el revestimiento, casi siempre geométricos. Más tarde descubrí que esta técnica se llama esgrafiado. De esta forma están decorados muchos edificios históricos de Segovia, pero no solamente ellos, sino también casas de viviendas más humildes. El sol de verano brillaba con fuerza. Vi un edificio bajo con escaparates, a los cuales hacían cola unos pequeños grupos de personas mayores. Me pareció un ligero toque de zoco oriental, poco habitual en una ciudad española contemporánea.

Plaza Mayor. La catedral me recibió con la nítida y detallada imagen de sus pináculos que se asemejan a unos soldados en filas, o a los árboles que crecen hacia arriba en la ladera de una montaña. Esta ciudad promete mucho,— pensé en aquel momento.

Pináculos de la catedral de Segovia
Catedral de Segovia

La catedral de Segovia fue levantada en el siglo XVI en el estilo gótico, muy tardío para aquella época. Los gustos de la época renacentista que dominaban el arte, por supuesto, influyeron en las decisiones de los arquitectos y artistas, de ahí viene la peculiaridad de este gótico, tanto en sus formas exteriores como en su interior. El puente imaginario a través del tiempo llega por otro lado a la arquitectura de los siglos más tempranos, que se deja ver en las construcciones del claustro. Es interesante el hecho de que el claustro fuera parte de la catedral anterior, que estuvo en otra parte de la ciudad. Aquella catedral antigua sufrió muchos daños en la época de levantamientos populares en Castilla (guerra de las Comunidades). Por lo tanto la derribaron, y su claustro lo trasladaron piedra por piedra al lugar nuevo.

Símbolos marianos
Símbolos marianos en la catedral de Segovia

Hace falta decir que la catedral que vemos hoy en día está dedicada a la Asunción de la Virgen y a San Frutos. Frutos es un santo local que vivió en la edad media temprana, se considera patrón de Segovia. Es curioso que fui el único participante de la visita guiada por la catedral. Gracias a la guía, una mujer mayor conocedora del templo, me informé de muchas cosas interesantes sobre el simbolismo en la decoración de este lugar sagrado. Por ejemplo, antes yo no sabía nada de las imágenes alegóricas de la Virgen María, tales como la escalera al cielo, el espejo, la luna, la puerta cerrada… En una de las capillas de la catedral se puede ver una figura de Jesucristo yacente, bajado de la cruz. La figura sorprende con la fidelidad en la representación del cuerpo humano, sus fibras, cabello, uñas, heridas sangrantes. Posee, como dicen, rasgos del arte de la Contrarreforma. Al mismo tiempo que los protestantes rechazaban la profusa decoración en las iglesias, los católicos insistían en la importancia de la imagen visual, capaz de mantener la llama de la fe en los corazones.

Fragmentos del interior de la catedral de Segovia. En el centro: músico tocando el órgano.
En la catedral de Segovia

La visita por la catedral estuvo dedicada a mí solo, pero no fue el caso en la visita a la torre campanario. Ahí el grupo estaba completo, y lo llevaba otro guía. Uno de los cuerpos (niveles) de la torre servía de vivienda para el campanero y su familia hasta bien entrado siglo XX. Se conservo en este lugar un horno y unos diminutos dormitorios. Varias campanas, tanto antiguas como contemporáneas, se encuentran instaladas en la torre. En el pasado la importancia de la campana en la vida religiosa y civil era enorme. Por su sonido los habitantes de la ciudad podían saber la hora, enterarse del comienzo de las misas. Las campanas avisaban de todo tipo de peligros. Según la explicación del guía, se trataba de un instrumento musical gigantesco que codificaba el mensaje mediante ritmo y tonalidad. El oficio del campanero entró en decadencia con la llegada de las nuevas tecnologías de comunicación, así como con las reformas en la liturgia. Hoy en día los mecanismos sustituyen (de forma muy simplificada y limitada) al profesional absolutamente necesario en los siglos anteriores.

Vista desde el campanario de la catedral: iglesia de San Esteban y el Alcázar
Vista desde la torre de la catedral

Unas excelentes vistas sobre Segovia y alrededores sirven de fondo a las campanas. Brilla el color amarillo de los campos a lo lejos, en el sureste se levanta la sierra de Guadarrama, más oscura. Entre los límites urbanos se ven, entre otros objetos, el palacio fortificado del Alcázar, las iglesias de San Esteban, San Millán, la de la Vera Cruz, el monasterio del Parral. Por supuesto, el famoso acueducto.

Cuando estaba a punto de abandonar la catedral, sonaron los acordes del órgano, uno de los dos instrumentos antiguos que están en el coro del templo. El organista tocaba, y los visitantes asombrados levantaban sus teléfonos con el fin de grabar este momento en la memoria de los dispositivos móviles.

Vista sobre la catedral desde la antigua muralla
Catedral de Segovia

Comí en la plaza Mayor con vista a la misma catedral. Muy cerca, en esta plaza caliente por los rayos del sol del mediodía, se festejaba una boda. En general, el espacio estaba lleno de gente. Al terminar la comida fui a registrarme en el hotel. Camino del hotel por primera vez vi el acueducto de cerca. Esta gigantesca y milenaria construcción de la época romana por milagro llegó a nuestros días. Sin exagerar, la primera vista sobre el monumento cambia la percepción que tenemos de los tamaños y de los tiempos. No obstante, no voy a seguir hablando del acueducto ahora mismo, como también aquel día pospuse la contemplación detallada del mismo, para hacerla más solemne.

La parte histórica de Segovia ha conservado sus murallas medievales. El núcleo fortificado se extiende por el alto, desde el acueducto en el este hasta el Alcázar en el oeste. Se podría suponer que todos los lugares de importancia histórica están dentro del recinto amurallado, pero no es así. Ya he mencionado la iglesia románica de San Millán, y es un ejemplo de un monumento importante situado extramuros. Y este ejemplo no es el único.

La tarde del sábado. Me acerqué a otra iglesia románica extramuros, la de San Lorenzo. La orilla del río Eresma es rica en rocas de granito y se encuentra bajo la sombra de los árboles. Por los senderos que siguen el cauce del río estuve caminando hacia un lugar que acumuló puntos singulares de la vida espiritual de esta región.

La iglesia de la Vera Cruz en la salida de la ciudad
Iglesia de la Vera Cruz

Desafortunadamente, el monasterio de Santa María del Parral estaba cerrado para visitas. Cerca de él, literalmente en la salida del núcleo urbano, se halla la iglesia románica de la Vera Cruz. A sus pies se ven dos banderas rojas: una de ellas lleva una cruz latina de color blanco, y la otra también tiene una cruz blanca, pero su forma es distinta: cada lado se parece a una cola de golondrina. Esto no es extraño, ya que el templo pertenece a la Orden de Malta.

Retablo y altar de la iglesia de la Vera Cruz
En la iglesia de la Vera Cruz

Enseguida se nota la forma anular de la iglesia de la Vera Cruz. El muro exterior describe un dodecágono regular. En el medio del templo hay una torre interior (edículo), también de sección dodecagonal. Al anillo principal se adjuntan cuatro ábsides, así como una torre campanario. En la iglesia reina un ambiente de antigüedad y misterio. La fundaron los religiosos pertenecientes a la Orden del Santo Sepulcro y le dieron una original planificación poligonal, imitando a algunos lugares sagrados de Jerusalén. El imaginario popular, a diferencia de la versión oficial, atribuye la construcción de la iglesia a los caballeros templarios. Desde la iglesia de la Vera Cruz se ve bien el perfil de la Segovia amurallada que ocupa el alto. Sobresalen las torres de la catedral y del Alcázar.

Tan sólo unos minutos se tarda en caminar del templo que acabo de describir a un lugar verdaderamente emblemático, al convento de los Carmelitas Descalzos. A finales del siglo XVI lo fundó el mayor místico de la iglesia católica, Juan de la Cruz. Tuvo una biografía de destacado interés y fue un poeta original. En la primera mitad del siglo XVIII fue canonizado. Los poemas de Juan de la Cruz describen de forma metafórica la búsqueda de Dios por parte del alma humana. Jesús con la cruz está pintado en un cuadro pequeño que todavía se guarda en la iglesia del convento. Desde esta imagen, según testimonios, Cristo le habló a Juan después de que este trasladó el cuadro a un lugar más apropiado y rezó delante de él. ¿Qué es lo que le pidió el futuro santo a Jesucristo? Por supuesto, le pidió sufrimientos, trabajo duro, todo tipo de pruebas por la fe y por Dios.

La fachada de la iglesia en el convento de los carmelitas descalzos y el sepulcro de San Juan de la Cruz
Convento de los carmelitas descalzos: fachada de la iglesia, sepulcro de San Juan de la Cruz

El cuerpo incorrupto del santo está enterrado en la misma iglesia, y se puede ver una máscara fabricada en 1991, cuando el cuerpo fue exhumado para análisis. El altar de la iglesia está decorado con ilustraciones abstractas que se refieren a la poesía mística de Juan de la Cruz.

Al atravesar el parque me acerqué al santuario de la patrona de Segovia, la Virgen de la Fuencisla. Después tomé el sendero que transcurría por la orilla del arroyo Clamores, en medio de un valle boscoso. A la derecha e izquierda el camino estaba bordeado por majestuosas rocas que parecían haber salido de un cuento. En el aire estancado del valle se notaba la humedad del arroyo. Un poco más adelante se veían unas huertas en las que había gente trabajando. Según los anuncios en las puertas de la valla, ahí se impartía un curso de agricultura ecológica.

Empecé a subir por la cuesta contraria a la ciudad, entre los pinos del llamado Pinarillo. Aquí existió un cementerio judío, cuyas tumbas abiertas aún aparecen como cavidades oscuras en la roca. Arriba de la cuesta disfruté de la vista sobre la muralla de la ciudad, la catedral y barrios que la rodean.

Segovia, como muchas otras ciudades españolas, tuvo un predecesor en la época romana (el cual, por supuesto, fue fundado en las tierras de las tribus iberas locales). De aquel predecesor los segovianos actuales han recibido el acueducto y casi nada más. En el siglo V los conquistadores germánicos llamados visigodos llegaron a la Hispania romana, pero después de un período corto (al principio del siglo VIII) su reino fue barrido por los invasores musulmanes. Segovia acabó en un territorio fronterizo con escasa población. Se cree que la ciudad aquí dejó de existir, aunque podría haber pueblos separados.

Gente caminando por una calle de las Canonjías
Una calle del barrio de las Canonjías

En el siglo XI los cristianos del Reino de León reconquistaron las tierras segovianas. Entonces empezó la construcción a gran escala. Las iglesias románicas, la muralla y el Alcázar son testigos de esta época. En la ciudad existió una importante comunidad judía que ocupaba la parte sur, entre la catedral y la puerta de San Andrés. Los documentos confirman la presencia de habitantes musulmanes también.

Volví a la ciudad a través de la puerta de San Andrés, ya mencionada. Cerca de aquí pasa una línea imaginaria que separa la antigua Judería y el barrio que hace siglos habitaron los canónigos de la catedral, las Canonjías. Este barrio posee una gran importancia histórica por la riqueza de su arquitectura románica en su variante civil (no religiosa). Entonces, no es extraño que muchos portales aquí tengan arcos con indicios claros de antigüedad. Mientras el sol bajaba hacia la línea del horizonte, estuve paseando por las Canonjías. La luz cálida de la tarde despejada doraba las baldosas de las calles en cuesta y las fachadas de los edificios. Vi la puesta del sol desde el mirador en la plaza de Mauricio Fromkes. Estando ahí, se puede ver el monasterio del Parral, la iglesia de la Vera Cruz y el convento de los Carmelitas Descalzos. Llegó el momento en el que el confín de la tierra visible ocultó la estrella tan cercana a todos nosotros. Solamente quedó un punto ardiente, pero en varios segundos también desapareció en el olvido.

Portales con arcos en el barrio de las Canonjías.
En el barrio de las Canonjías

Fui a cenar al restaurante indio, la ubicación del que encontré en internet. Mientras estaba atravesando la Segovia medieval y amurallada, se encendió la iluminación de la catedral. Antes fui la única persona en la visita guiada a la catedral, así mismo pasó en el restaurante: fui el único cliente en su sala. Uno de los trabajadores del restaurante, pakistaní de origen, se puso a hablar conmigo, y tuvimos una conversación corta sobre nuestros países, sobre sus costumbres, maneras de llegar a ellos desde España… De esta forma, sin que hubieran pasado las veinticuatro horas completas, he hablado con representantes de dos países enfrentados políticamente del subcontinente indio. Menos mal que a una distancia tan larga la efímera naturaleza de cualquier enemistad se derrite, dejándonos la esperanza de que en un futuro la paz reinará en todo el mundo.

Iluminación de la muralla defensiva
Vista sobre la muralla de la ciudad

El restaurante indio se encuentra cerca de la iglesia de San Millán. La avenida del Acueducto conecta este sitio con la plaza del Azoguejo. Desde la altura de su vida de casi dos mil años el acueducto observa el ocio y alegrías de nuestros contemporáneos que ocupan las terrazas en la plaza y se entregan a las pasiones de sus breves días. Condescendiente y con simpatía mira el acueducto a los turistas, ya que estos lo adoran moviendo sus cámaras y teléfonos como si fueran incensarios.

El acueducto iluminado por la noche
El acueducto por la noche

El ambiente turístico a los pies del acueducto concede a este sitio un encanto cosmopolita. Este «turisteo» no irrita, al contrario, da vida. Por la noche (más o menos hasta las doce) el acueducto se ilumina. En fin, ¿qué es exactamente esta obra de ingeniería de la Antigua Roma?

La tarea del acueducto era traer agua de las montañas. Una construcción tan imponente compuesta de dos niveles de arcos hizo falta para atravesar la zona baja entre las laderas de las montañas y el alto donde se encuentra Segovia. Es curioso que el acueducto está construido de bloques de granito sin ningún tipo de argamasa o cemento entre ellos. Aparte del pensamiento técnico ingenioso, en el monumento se plasmó una perfecta visión estética: sus líneas son esbeltas y armoniosas. Esta noche y la mañana siguiente subí varias veces al mirador, donde los arcos del acueducto se topan con la muralla. Por la mañana me senté en el muro del mirador y durante varios minutos mantuve la mirada puesta en los arcos. Al lado de ellos volaban los vencejos inquietos, moviéndose como si fueran trocitos de té en la taza, agitados por la cuchara. A esta hora temprana sobre la ciudad subían unos globos, y se escuchaba desde arriba el ruido de las llamas que los inflaban.

Fragmento del acueducto iluminado por el sol de la mañana
El acueducto por la mañana

La mañana es un buen tiempo para un paseo tranquilo. Me acerqué a tres iglesias románicas: las de San Esteban, la Santísima Trinidad, San Martín. Estuve al lado de la puerta de la iglesia dedicada al Corpus Christi, cuyo edificio albergó hace mucho tiempo la sinagoga mayor. En cuanto empezaron a abrir los museos, entré en el interior de la iglesia de San Juan de los Caballeros, otra construcción del románico segoviano. En el siglo XIX estuvo en decadencia, sirvió de almacén y garaje. La compró el artista Daniel Zuloaga para convertirla en taller para su talentosa familia. Hoy se sitúa aquí la colección del museo de Zuloaga. Representantes de varios linajes nobles de Segovia están enterrados en esta iglesia. Aquí descansó el historiador Diego de Colmenares que vivió en el siglo XVII y dedicó un libro al pasado de su ciudad natal. Hoy en día el libro está disponible en internet. Yo también leí algunos capítulos cuando me estaba preparando para el viaje a Segovia.

Interior de la iglesia de San Juan de los Caballeros
En la iglesia de San Juan de los Caballeros

También vi la tumba de Angelina de Grecia. Cuenta la tradición que era nieta del rey de Hungría capturada por los turcos otomanos. Más tarde los turcos fueron derrotados por Tamerlán. Una embajada castellana visitó el imperio de este gran conquistador, quien envió a las damas (Angelina y su hermana María) a Castilla como regalo. Angelina se casó con un noble castellano, tuvo hijos. Justo aquí, en la iglesia de San Juan, terminó su recorrido terrenal.

Una de las fachadas de la iglesia de San Martín. A lo lejos se ve la catedral.
Iglesia de San Martín

En la Segovia medieval rodeada de murallas se distinguen tres partes con fisonomía original: el antiguo barrio de los canónigos (Canonjías), el antiguo barrio judío (ya había mencionado dichas dos áreas en este texto), y la tercera parte ocupa el este y noreste del recinto amurallado, se refiere a ella como el Barrio de los caballeros. En este barrio se halla la iglesia de San Juan de los Caballeros, de la que he hablado hace poco. En las calles de la parte oriental de Segovia vivían las familias de la nobleza local. Muchos palacios de los nobles se han conservado: la Casa de los Picos, el torreón de Lozoya, la torre de Arias Dávila y otros.

Vista sobre el patio del museo Rodera-Robles
Patio del museo Rodera-Robles

Además de los monumentos de arquitectura religiosa y militar, tenía curiosidad por ver una vivienda tradicional de esta parte de Castilla. La visita al museo de la fundación Rodera-Robles resultó ser una buena oportunidad para hacerlo. Una parte de la colección está dedicada a la historia del grabado, pero también hay fotografías y pintura, y muchas obras representan la Segovia del pasado. La colección está expuesta en una casa de los siglos XV-XVI, en la que hace muchos años vivieron familias pertenecientes a la nobleza.

La vivienda, como siempre ha sido el caso en el centro y sur de España, tiene como centro el patio interior. Ahí se puede ver un pozo, se oye el ruído de una pequeña fuente al lado. Al patio se accede pasando por el zaguán, legado de la arquitectura árabe de Al-Ándalus. La casa tiene dos plantas. En la planta baja uno de los lados del patio tiene portico con columnas. Dos lados del nivel superior están hechos en forma de galerías de madera.

El Alcázar de Segovia
El Alcázar

Al final de mi estancia en la ciudad visité el palacio fortificado del Alcázar, donde vi muchos aposentos reales ricamente decorados. Algunas estancias contienen objetos que cuentan la historia de la artillería y el ejército en general. Desafortunadamente, no tuve la suerte de subir a la torre de Juan II. Los visitantes entran ahí por grupos a horas determinadas. No pude esperar a la visita más cercana disponible, porque así habría perdido el autobús de vuelta. El Alcázar con el parque que lo rodea me pareció uno de los lugares más populares entre los turistas, junto a la catedral y la plaza al lado del acueducto.

Después de la comida en un lugar cercano a la iglesia de San Martín tuve la suerte de pasar una vez más por las calles de Segovia. Tras mi último paseo cogí el autobús que me llevó al sur de la sierra de Guadarrama, de nuevo a la capital española.

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